Los dos presos napolitanos habían sido invitados junto al resto del grupo el domingo 1 de octubre, con motivo de un viaje del papa a Bolonia, al norte de Italia.
Los dos detenidos estaban en un sistema de encarcelamiento abierto, en un centro especial de reinserción, integrado por presos “socialmente peligrosos y toxicómanos”, explicó la agencia AGI.
“Las versiones divergen en los medios de comunicación sobre si los hombres llegaron a almorzar o no con el papa argentino antes de desaparecer”, publicó hoy diario La Nación.
Francisco presta una atención especial a la situación de los presos, y siempre acostumbra reunirse con grupos de reos durante sus viajes dentro y fuera de Italia.
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