Nadie se atreve a predecir que ocurrirá en Chile. Incierto se perfila el resultado de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales del 19 de diciembre de 2021, en las que José Antonio Kast y Gabriel Boric se enfrentarán enarbolando propuestas antagónicas. Son dos modelos de país los que están en juego, aunque el Parlamento bastante equilibrado, emanado de la primera ronda electoral, no deja espacio para maximalismos. Ambos candidatos, que este lunes sostuvieron su último debate ante las cámaras de TV, ya han hecho visibles esfuerzos por moderar sus posturas, buscando atraer al electorado de centro para el round definitivo.
"La pregunta es quién podrá movilizar a los indecisos y a ese alto porcentaje que no votó en la primera vuelta", plantea Klaus Bodemer, exdirector del Instituto de Estudios Latinoamericanos de Hamburgo. A su juicio, no se puede partir del supuesto de que esos indecisos sean "fervientes partidarios" de la izquierda. "Hay que ser muy cautelosos. Una gran parte de la sociedad es conservadora en Chile", apunta el politólogo. "En el fondo, solo puede ganar el que se acerque más al centro. Y eso vale para ambos candidatos", afirma.
¿Se atenúa así la polarización que marcó esta contienda electoral? "El problema es que la polarización, que se inició ya antes de la campaña electoral, sigue estando ahí", considera Michael Álvarez, portavoz de la Fundación Heinrich Böll, cercana al partido de Los Verdes, en Berlín. Aludiendo a la candidatura de Kast, apunta que "en todos aquellos países donde una derecha como esta inició una campaña de polarización fuerte, con una retórica agresiva, esa polarización se ha mantenido después". Cita los ejemplos de Brasil y de Estados Unidos y advierte: "El peligro que yo veo es que esa polarización será muy difícil de sanar, y esa es una tarea que el espectro político va a tener que realizar conjuntamente".
Perspectiva internacional
Según Álvarez, que dirigió la representación de la Fundación Heinrich Böll en Santiago durante seis años, "el candidato Kast está bien anclado en las redes de la nueva derecha internacional". Una nueva derecha que califica de "radical" y que, en diversos países, también de Europa, muestra una tendencia nacionalista en materias como cultura y migración y es contraria al multilateralismo. "Son ultranacionalistas donde se lo pueden permitir, donde no chocan con los intereses de una economía liberal de mercado", aclara.
En el otro lado de la cancha está Boric, a quien sus adversarios también sitúan en un contexto internacional, destacando la presencia del partido comunista en la plataforma de izquierda. Los paralelismos trazados en este caso son con Venezuela o Nicaragua. Bodemer considera que son "comparaciones absurdas" por completo. "Lo hemos visto en otros países, en Colombia, en Bolivia, en todas partes se saca del bolsillo ese fantasma cuando se teme no poder convencer con los propios medios", apunta.
Para Michael Álvarez, la candidatura de Boric es de izquierda moderada. "La verdad es que el partido comunista no me infunde miedo, dentro de una alianza muy amplia de personas que están apoyando a Gabriel Boric. Se trata de una izquierda democrática, reformista, que quiere cambiar las cosas, pero con respeto a la institucionalidad que existe", subraya.
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