Cerca del mediodía, le avisaron que alguien estaba intentando robar la urna, cuya tapa ya había sido robada. "La urna ya estaba floja, pero no alcanzaron a llevarla. Dejaron los huesos expuestos y si eso es profanación, por lo que lo tapamos con un chapón. Es decir que lo que estaba llevándose son los restos del granadero que acompañó a San Martín hasta la Campaña de Lima", contó.
"La verdad que fui bastante sacada porque ya es la segunda vez que profanan la tumba de este pobre coronel. El muchacho decía que tenía hambre, y le dije que me hubiera pedido comida", agregó. Luego llamaron al 911, pero nunca llegó.
Sin embargo, pasó un patrullero, le hicieron seña y bajó una mujer policía que "iba con un desinterés, que me acumuló más broncas sinceramente. Pregunto qué pasó, le describimos que el muchacho había doblado por calle San Jerónimo hacia el norte de la ciudad, pero no tuvo ningún interés en mandar a buscarlo", relató. La urna quedó en el carro, por lo que la bajaron y la entraron a la iglesia.
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