Colores, plumas, brillos, música, danza y calor de carnaval. En el medio, un grupo de jóvenes que desentona, que posa con carteles que gritan “Sé parte del cambio que querés ver en el mundo”, “El 80% de lo que respiramos se produce en el Océano”, “¡Ley de Educación Federal Socio Ambiental ya!”. En medio del asombro, la gente que observa el espectáculo desde las tribunas del corsódromo de Gualeguaychú los empieza a reconocer: son los chicos que durante el día estuvieron juntando las colillas de los cigarrillos en la playa. Ahora están ahí, en el carnaval más grande del país frente a 40.000 personas, luchando por la conciencia ambiental que nos falta. Y todos los aplauden.
Recolectaron unas 20.000 y salvaron 1.200.000 litros de agua con la limpieza de dos playas en tan sólo un día.
El domingo 23 de febrero, 58 personas convocadas por el influencer y creador del #1BottleCigarette, Nicolás Marín, partieron rumbo a Gualeguaychú para “realizar tareas de conservación de playas y generar conciencia en la gente”. Desde el mediodía, los activistas ambientales independientes limpiaron las playas del Sol y Ñandu Baysal. Su actividad consistió en dos ejes: juntar y separar los residuos en reciclables (bolsas verdes) y no reciclables (bolsas negras), y llenar botellas de plástico con las colillas de los cigarrillos que estaban tiradas en la arena. Recolectaron unas 20.000 y, de esta manera, salvaron 1.200.000 litros de agua con la limpieza de tan sólo dos playas durante un día.
En la acción colaboraron Ecohouse, una organización sin fines de lucro que promociona el desarrollo sostenible, e Influos, un grupo de creadores de contenido audiovisual sobre temas sociales y ambientales. Los jóvenes fueron trasladados por la empresa de colectivos Flecha Bus, que luego les ofreció estar presentes en el corsódromo el domingo a la noche durante la primera pasada de las comparsas. No lo dudaron y con sus carteles y remeras se pararon con fuerza y convicción en la pasarela. La gente los apoyó y alentó. “Nadie nos dijo nada malo, al contrario, muchos nos aplaudían. Si a alguien no le gustó, se quedó indiferente”, contó Belén Caba, una de las chicas que viajó a Gualeguaychú. “Las personas de la ciudad entrerriana están muy enojadas por las papeleras y los agrotóxicos en la zona, entonces nuestra acción los interpeló más de lo normal”, destacó en diálogo con Aire Digital.
Belén estudia biología y durante el verano realizó el desafío que propuso Nicolás en las playas de San Clemente del Tuyú, a donde va todos los eneros. Cuando se enteró del viaje a los carnavales contactó a Marín por Instagram y ganó su lugar junto a los demás activistas. “La semana anterior habíamos viajado a las playas de Colón (Entre Ríos) con la misma misión. Limpiar, hacer juegos, enseñar, concientizar para que la gente entienda y se informe sobre cuestiones ambientales”, contó Belén. Los jóvenes que viajaron tienen conocimientos acerca del medio ambiente, entonces aprovecharon el contacto con la gente para informar. “Lo que hicimos es educar a las personas, sobre todo a los niños, que fueron los que más se sumaron a la recolección”, aseguró. Es que cuando los veían en las playas varios se acercaban para ayudarlos o para preguntarles por qué juntaban las colillas.
“A la noche mucha gente nos decía ‘los vimos en la playa hoy’ y nos agradecían”, expresó Belén. Para la joven fue reconfortante ver cómo tantos se alegraban por lo que hacían. Sin dudas, la campaña rompió las estructuras de los anteriores procedimientos para la concientización. Los chicos aprovecharon el potencial que las redes sociales les brindan en su día a día y, de una forma atractiva, lograron sensibilizar, concientizar, educar y hacer actuar hasta a su propia generación, una que parecía inamovible cuando de desarrollo sustentable se trata.
“En realidad, lo ambiental nos interesa a los jóvenes”, sostuvo Belén. Es por eso que los activistas piden que haya una ley de Educación Ambiental para todos. “El principal enemigo del ambiente es la desinformación”, señaló la joven y agregó: “Hay muy poca gente que estando informada quiere hacerle daño igual al planeta”. Para los activistas una buena educación puede hacer que crezca la responsabilidad ambiental en la sociedad. “El proyecto de ley que se creó plantea la preservación y protección de la diversidad biológica y el desarrollo sustentable”, explicó. “Pero en el fondo lo que busca es avanzar en prácticas sustentables y educativas que promuevan el respeto y la ética por la biología y la biodiversidad”, precisó.
Plantean una ley transversal, es decir, que no se incorpore una materia más, sino que todas las cátedras estén atravesadas por la educación ambiental.
Una ley que eduque a las nuevas generaciones
“Todos los habitantes gozan del derecho a un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que las actividades productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer las de las generaciones futuras; y tienen el deber de preservarlo”, basados en lo que establece el artículo 41 de la Constitución Nacional, los activistas luchan por un ley que eduque a las nuevas generaciones, para que crezcan con conciencia ambiental.
“Si los chicos entienden desde pequeños cuáles son las prácticas que contribuyen al desarrollo sustentable y, sobre todo, por qué son necesarias, el cambio puede ser más profundo”, explicó Belén, quien aseguró que plantean una ley transversal, es decir, que no se incorpore una materia más, sino que todas las cátedras estén atravesadas por la educación ambiental. No sólo en materias como geografía o biología se puede hablar del cuidado del medio ambiente, “la problemática se puede meter en Matemática o Lengua también. Por ejemplo: un problema en el que las unidades para sumar, restar, dividir o multiplicar sean árboles. En lengua se pueden tratar textos que hablen de esta temática”, sostuvo Belén.
El proyecto se creó para ser implementado en escuelas públicas y privadas. Alienta una educación ambiental que va más allá del sistema formal y se cuela en lo no formal e informal. Defiende la utilización de los saberes previos, de la vida cotidiana, para crear prácticas sustentables que contribuyan a un ambiente “sano, digno y diverso”. En relación a las acciones que plantea, sostiene que son aquellas que implementen “un grado de intervención y resolución de los problemas ambientales que afectan a la comunidad educativa local”.
El desafío #1BottleCigarette
Las de Gualeguaychú no son las primeras playas en ser limpiadas por los activistas ambientales. El desafío que Nicolás creó a través de su cuenta de Instagram incentivaba a las personas a que por día llenen una botella plástica de colillas de cigarrillos, que generalmente los argentinos acostumbran a tirar en la arena. “Los primeros días de enero estuve en Mar del Plata de vacaciones y, ante la cantidad de basura que veía todos los días, decidí crear el desafío”, contó Nicolás en diálogo con Aire Digital.
El joven de 20 años es fotógrafo submarino, dive master (buceador) y activista ecológico. Se preocupa desde hace tiempo por el cuidado de los océanos y la concientización de sus seguidores. Su challenge no sólo se expandió por las costas de todo el país sino que llegó a Ecuador, España, Perú y Uruguay. “Los actos individuales sirven muchísimo pero si logramos formar un colectivo, una unión entre todos, el cambio puede ser mucho más grande”, contó cuando fue interrogado por el objetivo de su iniciativa.
Es simple: “en vez de estar con el celular, haciendo un crucigrama o jugando al fútbol tenis en la playa, juntás las colillas y cuidás el planeta”, sostuvo el influencer. “Los restos de los cigarrillos representan el 13% de la contaminación mundial y cada una logra contaminar 60 litros de agua”, explicó Nicolás. “En una botella entran cerca de 500 colillas y se llena en 15 minutos”, indicó el joven. Antes de lanzar el desafío, pensó que era bueno buscar una forma de que las personas se sumen, por eso inventó un juego: “los modos de comunicación para la concientización están bastante trillados y la gente los pasa de largo. Por eso me convenció desarrollar un formato lúdico”. De esta manera, Nicolás logró que la gente “tome acción”.
Es probable que sean más las costas que necesiten ser limpiadas. Sin embargo, ellos mismos sostienen que “no es suficiente, falta tu parte. Al suelo, no".
La popularidad de la iniciativa se incrementó día a día y en tan sólo un verano logró lo que muchas campañas no: “Yo creé el primer boliche del mundo que concientiza sobre cuestiones ambientales”, contó orgulloso el joven. Se trata de un local en el que se desarrollan fiestas en la playa por la tarde, el cual propuso a los jóvenes cambiar una botella llena de colillas por dos entradas gratis.
"Al suelo, no"
Las prácticas sustentables crecen entre los jóvenes. Como Belén y Nicolás, muchos realizan acciones que con la ayuda de las redes sociales se multiplican a una velocidad impensada. “Yo entendí realmente lo que había creado cuando me llegaban fotos desde playas de otros países o cuando me llamaron desde Flecha Bus para ofrecerme ir a Entre Ríos a limpiar”, remarcó Nicolás.
“La gente se interesa, cuando nos ve nos agradece por lo que hacemos. Nos dicen que somos un buen ejemplo y nos piden sacarse fotos con nosotros y nuestros carteles”, destacó Belén y agregó: “En Gualeguaychú y Colón escuché muchas voces que me alentaban a seguir”.
Como escribió Nicolás en su cuenta de Instagram, se trata de ser "el movimiento que queremos ver en el mundo". La próxima parada de los activistas son las playas de Vicente López. Su acción es valiosa por el simple hecho de existir de manera colectiva. Es probable que sean más las costas que necesiten ser limpiadas. Sin embargo, ellos mismos sostienen que su trabajo “no es suficiente, falta tu parte. Al suelo, no”.
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