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Jorgelina Hiba | Medio ambiente | Ambiente | Estocolmo+50

Estocolmo+50: a medio siglo de la primera reunión global para discutir el cuidado del ambiente

La Conferencia de Estocolmo formalizó la acción ambiental global. Medio siglo después, la crisis climática es el mayor desafío de la humanidad y lo que provoca sequías, inundaciones y eventos extremos con mayor frecuencia.

Hace 50 años la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el “medioambiente humano” de Estocolmo inauguraba una nueva agenda de discusión global: la ambiental. Medio siglo después, en el medio de una crisis ecológica multidimensional, el evento Estocolmo+50 que se desarrolló la semana pasada en la capital de Suecia busca relanzar la acción climática internacional bajo el lema “un planeta sano para la prosperidad de todos: nuestra responsabilidad, nuestra oportunidad".

En estas cinco décadas las preocupaciones sociales por los temas ambientales fueron cambiando: en el último cuarto del siglo XX los mayores esfuerzos de la comunidad internacionales fueron a erradicar el plomo de los combustibles, luchar contra la contaminación del aire, la protección de especies amenazadas o la reparación del agujero de la capa de ozono. Hoy, el centro de la atención está en el calentamiento global: el último dato de la NOAA (National Oceanic and Atmospheric Administration) de Estados Unidos mostró que nunca antes hubo tanta concentración de dióxido de carbono en la atmósfera: 421 ppm (partes por millón) esta semana, contra 418,7 hace un año o 327,5 hace 50, cuando tuvo lugar la Conferencia de Estocolmo.

Por eso los científicos hablan de una triple crisis planetaria de la Tierra: el clima, la naturaleza y la contaminación. En ese contexto, Estocolmo + 50 busca acelerar la aplicación del Decenio de Acción de las Naciones Unidas para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible, incluida la Agenda 2030, el Acuerdo de París sobre el cambio climático y el Marco Mundial de la Biodiversidad.

Se reactivaron focos de incendios forestales en la provincia de Corrientes.
Los incendios arrasaron con buena parte de la vegetación de las islas del río Paraná.

Los incendios arrasaron con buena parte de la vegetación de las islas del río Paraná.

La agenda ambiental del siglo XX

En una serie de comentarios desarrollados en su web, Juan Carlos Villalonga, ex dirigente de Greenpeace y luego diputado nacional por el partido Los Verdes, cuenta en detalle el marco en el cual se desarrolló Estocolmo: “El mundo de hace 50 años era bastante diferente al actual. La preocupación ambiental venía ganando espacio en la agenda pública internacional desde hacía ya varios años y el creciente movimiento ciudadano comenzaba a visibilizarse a través del nacimiento de algunas de sus organizaciones emblemáticas de ese entonces, como WWF, Greenpeace o Friends of the Earth”.

Un hito clave fue la publicación en 1962 del libro “Primavera silenciosa” de la científica estadounidense Rachel Carson, que exponía los peligros del uso a gran escala de agroquímicos. En ese país se había celebrado en 1970 el primer Día de la Tierra, con masiva participación ciudadana. La década de los 70, a nivel geopolítico, estuvo marcada por la guerra fría entre Occidente y el bloque soviético (cuyos países no participaron de la Conferencia), así como por las crecientes tensiones entre las potencias del norte y los países del Sur.

En ese clima de época surgió la idea del gobierno de Suecia de organizar una conferencia global sobre esa agenda, que finalmente tuvo lugar en junio de 1972 en la capital de ese país.

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Los eventos extremos, como inundaciones y sequías más graves, son más frecuentes por el cambio climático.

Los eventos extremos, como inundaciones y sequías más graves, son más frecuentes por el cambio climático.

Un proceso en marcha

La conferencia emitió una declaración y fijó algunas metas como una moratoria de diez años a la caza comercial de ballenas, la prevención de descargas deliberadas de petróleo en el mar a partir de 1975 y otras. “La Declaración de Estocolmo sobre el medio ambiente y sus principios formaron el primer cuerpo de lo que se suele denominar una legislación blanda para cuestiones internacionales relativas al ambiente”, apunta Villalonga.

Para el abogado ambientalista Marcelo Terenzio (ex secretario de Estado de Ambiente de Santa Fe), Estocolmo + 50 marca la importancia de sostener procesos en el tiempo y ayuda a tomar perspectiva sobre lo hecho y lo por hacer: “El debate ambiental no comenzó ahora, es fruto de un proceso que apareció ya después de la Segunda Guerra Mundial en Occidente, sobre todo en las economías más industrializadas, que estuvo marcada por la irrupción de los derechos sociales y los primeros cuestionamientos a los modelos de desarrollo”, dijo, para agregar que al bienestar material se sumó la preocupación por la sustentabilidad del planeta.

Este debate social sobre la agenda ambiental, consolidada desde lo formal a partir de la conferencia de Estocolmo, siguió su camino con otros episodios internacionales clave como la cumbre de la Tierra en Río en 1992 y Río+20 en 2012: “Es una concatenación de acuerdos que nos llevan a esa idea de proceso, no de hechos aislados” agregó Terenzio.

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Nunca antes hubo tanta concentración de dióxido de carbono en la atmósfera: 421 ppm (partes por millón).

Nunca antes hubo tanta concentración de dióxido de carbono en la atmósfera: 421 ppm (partes por millón).

La triple crisis planetaria del siglo XXI

Cincuenta años después de la Conferencia de Estocolmo, desde Naciones Unidas advierten por una triple crisis planetaria, que tiene tres grandes problemas conectados que amenazan la salud socioambiental: el cambio climático, la pérdida de naturaleza y biodiversidad, y la contaminación y los residuos.

La crisis climática provoca fenómenos extremos más frecuentes como tormentas y sequías, lo que a su vez agrava la seguridad alimentaria y el acceso a agua segura. La evidencia científica ha demostrado que, para evitar situaciones de catástrofe, los países deben recortar a la mitad sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) a 2030, y buscar la carbono neutralidad (cero emisiones netas) en 2050.

También se estima que las actividades humanas ya modificaron el 77% de las tierras y el 87% de los océanos, y que la contaminación atmosférica (la mayor amenaza medioambiental para la salud pública a nivel mundial) es responsable de 7 millones de muertes al año.