jueves 23 de septiembre de 2021
Gritos de la Tierra Bajante | Paraná | Agua

El Paraná, tensionado por la variabilidad climática y la profunda modificación de su cuenca

Se espera que la altura del río Paraná perfore los niveles mínimos de la década del 40. El papel del clima y la mano del hombre.

Complejo, multicausal e histórico. Un informe especial del Servicio Meteorológico Nacional sobre la bajante extraordinaria del Paraná describe con las palabras justas el fenómeno que atraviesa el río, desde hace dos años con niveles de agua muy por debajo de lo normal y con perspectivas de empeorar aún más en los próximos meses.

La persistencia de una sequía que parece no tener fin llevó al río a una situación de aguas bajas comparable a la de los ciclos 1968/1971 y 1944, año en el cual se registraron (hasta ahora al menos) los niveles más bajos: -1.39 metros en la escala del puerto rosarino y -1.04 en la ciudad de Santa Fe.

Ahora, en el siglo XXI, el río ya no es el mismo. Muchísimo menos la cuenca que lo contiene y lo nutre, súper intervenida por acciones humanas que van desde el sistema de represas al dragado para la navegación, pasando por la ganadería de islas, la construcción de rutas y puentes, los desarrollos turísticos e inmobiliarios, la sobrepesca y un proceso de modificación de uso del suelo por expansión de la frontera agropecuaria rápido y profundo.

El clima en su laberinto

¿Qué explica este escenario pocas veces visto? Para los expertos del SMN, fundamentalmente, la falta de lluvias, el aumento de la demanda hídrica, la explotación de la tierra y la prolongada sequía severa que afecta la parte alta de la cuenca del Paraná, en el sur de Brasil. “Hace 22 años que las condiciones de precipitación están por debajo del promedio (con excepción del 2010 y el 2015) y la situación empeoró desde el 2018, lo que ha dado como resultado una situación de sequía que pasó de severa a excepcional”.

Bajante del Paraná el río perfora el cero en Santa Fe MT 9.jpg
La bajante actual es el fruto de diversos factores que terminaron confluyendo. Se analiza el impacto de la mano del hombre en este fenómeno.

La bajante actual es el fruto de diversos factores que terminaron confluyendo. Se analiza el impacto de la mano del hombre en este fenómeno.

Desde ese organismo agregaron que la serie de datos de la cuenca alta “muestra varios ciclos secos y lluviosos a lo largo de las décadas desde 1900”, con la sequía más severa registrada entre diciembre de 1968 y septiembre de 1971. También destacan que, si bien los valores de hoy son como los de ese momento, algo cambió: “en ese momento la demanda de agua en la cuenca del río Paraná era mucho más baja que la actual”.

¿Predicciones o escenarios?

Juan Borus trabaja desde hace años en el Instituto Nacional del Agua y sigue el pulso del Paraná a diario. Según sus explicaciones, no es fácil anticipar de qué manera se comportará la bajante: “necesitamos una buena modelación hidrodinámica que se apoye en perfiles transversales. La morfología actual del río es diferente, el río es otro y en eso estamos, intentando saber qué puede pasar”, dijo.

Desde una perspectiva climática, mencionó que “la variabilidad climática es cada vez mayor, es algo sorprendente, se ve que algo está pasando y que hay una alteración de la atmosfera. Eso limita nuestra capacidad de prospección, es muy difícil hacer pronósticos, por eso vamos hacia la construcción de escenarios”.

Con dos años de bajante sobre la espalda y la perspectiva de que aún falta atravesar lo peor, Borus indicó que desde ese organismo trabajan comparando el actual fenómeno con el del año 1944, cuando ocurrió la peor bajante jamás registrada. “Miramos al 44, esa es muestra comparación, nuestra referencia. En relación a esa bajante diseñaron tres escenarios: en todos, la altura del río perforaría los niveles de la década de los ’40 del siglo pasado.

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Los distintos modelos de pronóstico advierten que la bajante actual perforará los niveles mínimos del Paraná que se registraron durante la década del 40.

Los distintos modelos de pronóstico advierten que la bajante actual perforará los niveles mínimos del Paraná que se registraron durante la década del 40.

“1944 está 80 años atrás y en ese tiempo pasó de todo. Ahora tenemos encima 80 años de descargas del Bermejo, un río cuya cuenca alta fue desequilibrada por la mano del hombre, lo que produjo inestabilidad en una zona geológicamente nueva”, dijo el científico.

Malos pronósticos

Para empezar a desandar la bajante hace falta que llueva en la zona alta de la cuenca, en Brasil, algo que recién ocurrirá hacia mediados de octubre. El problema es que desde el Centro Nacional de Monitoreo y Alertas de Desastres Naturales (Cemaden) indicaron que “todavía no es posible anticipar si la temporada de lluvias comenzará temprano o si tendrá precipitaciones por encima o por debajo del promedio”.

Desde ese organismo estatal brasileño informaron que un factor que eventualmente puede dificultar el inicio de la temporada de lluvias “es la actual situación de sequía prolongada, que implica valores bajos de humedad del suelo y, por tanto, de humedad del aire necesarias para la formación de las primeras precipitaciones”. A eso se suma una chance de que se forme un nuevo evento de “La Niña” a partir de la próxima primavera, lo que terminaría de configurar un escenario muy complicado para la recuperación de los caudales del Paraná.

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