Mucho cambió en Estados Unidos en las últimas semanas. Como ocurre en otros ámbitos, las decisiones políticas y económicas de ese país repercuten a escala global, y la agenda climática no escapa a esa regla. A principios de noviembre pasado Washington se retiró formalmente del Acuerdo de París: apenas unas pocas semanas después, este país volverá a sumarse a ese acuerdo que busca que todos los países del mundo adopten medidas para reducir sus emisiones contaminantes y así frenar el proceso de calentamiento del planeta.
En el camino, hubo unas elecciones que eyectaron al republicano negacionista Donald Trump del poder y colocaron en la Casa Blanca al demócrata Joe Biden, quien por primera vez otorgó a la política climática rango de política de estado.
Así quedó demostrado durante su primer día en el poder: los 53 asuntos ejecutivos que presentó como plan de trabajo durante enero buscan atacar cuatro “grandes crisis”: la pandemia de coronavirus, el clima, la economía y la equidad.
Cambio de rumbo
Los pasados cuatro años en Estados Unidos fueron de parálisis en lo relativo a la protección internacional del clima. Trump, un negador serial del cambio climático (llegó a decir que era “un invento chino”), había anunciado durante su campaña que ese país iba a abandonar el Acuerdo de París y cumplió su promesa electoral.
Fue así que desertó de la carrera contra el calentamiento y abandonó las metas de Paris, donde en 2015 casi todos los países que forman parte de Naciones Unidas se comprometieron a no permitir que la temperatura de la Tierra se elevara más de dos grados y, de ser posible, solo 1,5 en las próximas décadas.
Durante la campaña electoral, Biden prometió hacer todo lo contrario a lo que hizo su colega republicano: fue así que tomó el tema ambiental como eje y presentó ambiciosos planes climáticos y ambientales.
Según anunció, destinará 2.000 millones de dólares para producir energía hasta 2035 sin carbón, gas ni petróleo. El objetivo de máxima es que Estados Unidos se convierta en un país neutro en carbono en 2050, y vuelva a asumir su papel de financiador internacional para la protección del clima.
Hacia un nuevo liderazgo
El cambio de rumbo en el gran país del norte fue saludado por la comunidad internacional, que cuenta con el liderazgo de Washington para enfrentar el gran reto de la crisis climática. Fue así que el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, felicitó a Biden por la reincorporación de Estados Unidos al Acuerdo de París al tiempo que le pidió “ser más ambicioso” en sus metas climáticas.
"Acojo los pasos del presidente Biden para reingresar al Acuerdo de París sobre Cambio Climático y sumarse a la creciente coalición de gobiernos, ciudades, estados, empresas y gente para emprender acciones ambiciosas para enfrentar la crisis", dijo.
En términos absolutos la “torta” contaminante se reparte de la siguiente forma: China (26,6%), EE.UU. (13,1%), UE-28 (9,2%), India (6,8%), Rusia (4,5%) y Japón (2,8%).
"Esperamos el liderazgo de Estados Unidos en la aceleración del esfuerzo mundial hacia un cero neto en las emisiones de carbono, inclusive presentando una nueva contribución nacional con metas ambiciosas para 2030 y financiación climática antes de la COP26 en Glasgow a finales de este año", añadió.
Según el informe más reciente de la ONU, los países deben quintuplicar sus compromisos de reducción de emisiones de CO2 si se quiere evitar un calentamiento mayor de 1,5 grados respecto a la era preindustrial.
Ránking de contaminadores
Hasta el 2007 Estados Unidos fue el país más contaminante del mundo, superado desde ese año por China y su imparable camino a convertirse en la primera potencia mundial. Al día de hoy, los países más contaminantes del mundo en términos de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) son China, Estados Unidos, los 28 países miembros de la Unión Europea, India, Rusia y Japón. Así lo señala el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).
En términos absolutos la “torta” contaminante se reparte de la siguiente forma: China (26,6%), EE.UU. (13,1%), UE-28 (9,2%), India (6,8%), Rusia (4,5%) y Japón (2,8%).
Se estima que más del 40% de los estadounidenses viven expuestas a la contaminación del aire, según el informe anual sobre la calidad del aire de la Asociación Estadounidense del Pulmón.
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