El potus es una de las plantas favoritas para tener en casa, pero también puede mostrar signos de estrés, y el amarillento de las hojas es el síntoma más común de que algo no anda bien.
La buena noticia es que, en la mayoría de los casos, podés recuperar tu potus rápido si ajustás algunos cuidados clave. Acá te contamos cuáles son los motivos más frecuentes y cómo solucionarlos para que tu planta vuelva a lucir espectacular.
El potus no tolera el encharcamiento. Si recibe más agua de la que puede absorber, las raíces se pudren y las hojas empiezan a ponerse amarillas desde la base.
¿Cómo solucionarlo?
Dejá secar bien la capa superior de la tierra antes de volver a regar.
Tocá el sustrato: si está húmedo, no agregues agua.
Asegurate de que la maceta tenga buenos agujeros de drenaje.
Si la planta está muy empapada, sacala de la maceta, dejá secar las raíces y cambiá el sustrato.
2. Falta de luz
Aunque el potus tolera poca luz, si el ambiente es demasiado oscuro, la planta pierde fuerza y las hojas se vuelven amarillas y más chicas.
¿Qué podés hacer?
Ubicalo en un lugar con luz natural indirecta.
Evitá el sol directo fuerte, que puede quemar las hojas.
Si el ambiente es muy oscuro, acercalo a una ventana o rotá la planta cada una o dos semanas.
potus
Cada cuánto hay que regar el potus para que tenga hojas grandes.
3. Sustrato agotado o falta de nutrientes
Si pasan meses sin fertilización, el potus se debilita y muestra hojas amarillas por falta de minerales.
¿Cómo lo recuperás?
Agregá un fertilizante líquido suave para plantas verdes cada 20–30 días en primavera y verano.
Renová la tierra una vez al año.
Si el sustrato está muy compacto, airealo con los dedos o cambiá la tierra por una más liviana.
4. Corrientes de aire y cambios bruscos de temperatura
El potus es rústico, pero las corrientes frías o los cambios de temperatura lo pueden estresar.
¿Cómo lo evitás?
No lo pongas cerca de ventanas abiertas en invierno, rejillas de aire acondicionado o ventiladores.
Mantené una temperatura estable entre 18 °C y 26 °C.