La llegada del calor obliga a buscar formas más económicas y naturales de refrescar la casa. Además de ventilar y mantener las persianas bajas en las horas más intensas, existe un recurso que muchos subestiman: las plantas de interior. Algunas especies reducen la temperatura del ambiente mediante la transpiración, un proceso que libera humedad y genera sensación de frescura.
Dentro de ese grupo aparecen tres clásicas de cualquier vivero: el palo de agua, el potus y los philodendron. Son económicas, fáciles de conseguir y funcionan muy bien en espacios cálidos o con poca circulación de aire.
La planta que baja la temperatura de forma natural
Estas especies refrescan el ambiente porque liberan vapor de agua desde sus hojas. Ese proceso aumenta la humedad relativa y reduce la sensación de calor. Funcionan especialmente bien en habitaciones con luz indirecta y temperaturas altas, donde crecen rápido y mantienen el aire más liviano.
Además, todas purifican el aire al absorber compuestos volátiles presentes en muebles, pinturas y plásticos.