La planta con flores rosadas que sobrevive al calor y no deja de crecer en verano
De aspecto liviano y movimiento constante, esta especie se adapta al sol pleno y florece durante meses sin marchitarse.
De aspecto liviano y movimiento constante, esta especie se adapta al sol pleno y florece durante meses sin marchitarse.
La Gaura lindheimeri es una especie perenne originaria de América del Norte, muy valorada por su resistencia y su floración prolongada. Su estructura flexible permite que se mueva con el viento sin quebrarse, y su aspecto etéreo aporta ligereza a canteros y macetas.
Crece rápidamente en suelos sueltos y bien drenados, y no necesita fertilizaciones frecuentes.
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Durante el verano, sus pequeñas flores rosadas se abren en racimos que atraen mariposas y abejas, convirtiéndola en una opción perfecta para jardines naturales. Si se la poda ligeramente después de cada floración, puede seguir brotando hasta entrado el otoño.
Sus pétalos livianos parecen mariposas que se mueven con el viento.
Esta especie prefiere el sol pleno, aunque también se adapta a lugares con media sombra. Tolera suelos pobres y períodos de sequía, siempre que tenga un buen drenaje. Lo ideal es regarla en los momentos más frescos del día —por la mañana o al atardecer—, evitando mojar las flores para prolongar su duración.
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Si se la poda suavemente a mitad de temporada, vuelve a brotar con fuerza y renueva su floración. En macetas, conviene usar contenedores amplios con sustrato liviano y una capa de piedras o leca en la base. En el suelo, combina bien con lavandas, salvias o gramíneas ornamentales, creando contrastes suaves y naturales.