Muchos desconocen que el mayor consumo de energía de un lavarropas no proviene del motor, sino del calentamiento del agua. El "botón oculto" o la función que realmente ahorra es el lavado en frío o modo "Eco". Utilizar programas de agua fría reduce el consumo hasta en un 80% por ciclo. Además, es fundamental esperar a tener la carga completa para encenderlo, ya que el gasto energético es prácticamente el mismo si el tambor está a la mitad o lleno.
Otro secreto clave es la limpieza del filtro de la bomba de desagote. Cuando el filtro está obstruido, el motor debe esforzarse el doble para expulsar el agua, lo que no solo consume más electricidad, sino que acorta la vida útil del aparato. Una revisión cada dos meses es suficiente para mantener la eficiencia a tope.
Heladera y aire acondicionado: optimizá el rendimiento
La heladera es el único electrodoméstico que funciona las 24 horas. Para que no trabaje de más, asegurate de que los burletes cierren herméticamente (podés probar poniendo una hoja de papel entre la puerta y el cuerpo: si se cae sola, el burlete necesita cambio). Además, evitá pegar la heladera a la pared; dejar al menos 10 centímetros de separación permite que el condensador ventile mejor y consuma menos.
Guardar los alimentos en la heladera
Revisar el estado de los burletes de la heladera evita que el motor trabaje de manera forzada y gaste energía innecesaria.
Respecto al aire acondicionado, el gran aliado del verano santafesino, la clave está en los 24 grados. Por cada grado que bajás de esa marca, el consumo eléctrico aumenta un 8%. Mantener los filtros limpios y cerrar bien las cortinas durante las horas de sol directo puede reducir el esfuerzo del equipo y extender su durabilidad.