La caída del cabello es un motivo común de consulta y puede tener múltiples orígenes. Alcanzar un diagnóstico temprano y consultar con especialistas en la materia son los factores claves para dar con un tratamiento acertado y eficaz.
Cuáles son los tipos más frecuentes de caída del cabello
La alopecia androgenética es la forma más conocida, vinculada a la genética y a la acción de hormonas que miniaturizan los folículos. Es progresiva y más frecuente en hombres, aunque también afecta a mujeres.
El efluvio telógeno, en cambio, aparece luego de situaciones de estrés, cirugías, fiebre, dietas restrictivas o cambios hormonales. Produce una caída difusa que suele revertirse cuando se estabiliza la causa.
Cómo evitar la caída del cabello en cualquier época del año
El diagnóstico temprano mejora notablemente las posibilidades de tratamiento cuando se trata de caída del cabello.
También existe la alopecia areata, de origen autoinmune, en la que se forman parches redondos sin cabello. Otras causas incluyen deficiencias nutricionales (hierro, zinc, vitamina D), enfermedades tiroideas y efectos secundarios de medicamentos.
Observar patrones de caída, densidad, velocidad y síntomas asociados permite orientar el diagnóstico. Un dermatólogo puede solicitar análisis o estudios del cuero cabelludo. El tratamiento depende del tipo de alopecia e incluye desde suplementos hasta terapias tópicas, láser o medicamentos específicos.