En los últimos años creció el interés por mantener la casa limpia, ordenada y libre de olores. En ese contexto, un truco casero volvió a ganar protagonismo: tirar vinagre blanco en la rejilla para evitar malos olores y mejorar la higiene del hogar.
Las rejillas del baño, la cocina y los desagües suelen acumular humedad, restos orgánicos, grasa y sarro. Con el tiempo, esa combinación favorece la aparición de bacterias y moho, responsables del olor a humedad o cloaca que invade los ambientes.
Por qué el vinagre blanco es tan efectivo en las rejillas
El vinagre blanco contiene ácido acético, un compuesto con propiedades antibacterianas y antifúngicas. Esta característica lo convierte en un aliado natural para la limpieza profunda de zonas húmedas, donde los microorganismos se reproducen con facilidad.
Además de desinfectar, el vinagre actúa como neutralizador de olores. Disuelve residuos orgánicos y minerales que quedan atrapados en las rejillas y que, con el paso del tiempo, generan aromas desagradables difíciles de eliminar con productos perfumados.
A diferencia de los limpiadores industriales, el vinagre blanco no deja residuos tóxicos ni fragancias artificiales. Por eso resulta seguro para personas, mascotas y cañerías, y se posiciona como una alternativa ecológica y económica.
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Tirar vinagre blanco en la rejilla evita malos olores y mejora la higiene del hogar.
Qué beneficios aporta usar vinagre blanco en la rejilla
Incorporar este hábito a la rutina de limpieza trae múltiples ventajas:
Elimina los malos olores desde la raíz.
Neutraliza bacterias que generan olor a humedad o cloaca.
Actúa como desinfectante natural sin químicos agresivos.
Ayuda a desprender sarro y suciedad acumulada.
Previene la formación de moho en zonas húmedas.
Incluso, su aroma intenso puede resultar molesto para insectos como cucarachas o roedores, ayudando a mantenerlos alejados.