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Pedro Aznar en Santa Fe: "Durante la pandemia compuse muchísimo y tengo un montón de música nueva"

Con nuevo disco y próximo visitar Santa Fe este viernes, el músico habló con AIRE en una entrevista exclusiva en la que reflexionó sobre su trayectoria, Serú Girán, su relación con el público, las muertes de Spinetta y Cerati, y lo que viene para su futuro.

En el mundo del rock le pusieron un apodo, "el niño prodigio", por el talento implacable con todos los instrumentos que se propuso tocar. Pero a Pedro Aznar no le regalaron nada, y ese alias no le hace honor a lo que hay detrás: los años de estudio, esfuerzo y disciplina que le dedicó y dedica a lo largo de toda su carrera para ser disco tras disco un poco mejor. En una entrevista exclusiva con AIRE, el músico reflexionó sobre su trayectoria, Serú Girán, su relación con el público, las muertes de Spinetta y Cerati, y lo que viene para el futuro. "Hoy no solamente vivo de lo que hago, sino hago lo que vivo", afirmó. El viernes 10 de diciembre dará dos shows en Santa Fe.

Aznar es considerado el bajista más prestigioso del rock nacional argentino. Fanático de los Beatles, Led Zeppelin, Emerson, Lake & Palmer, el primer Génesis, Sting y ahora Rihanna, usa la música para acompañar cada momento de su vida, pero también para conectar con su público de una manera humana, profunda y honesta. Durante el aislamiento por la pandemia del coronavirus brindó shows virtuales, estrenó canciones, lanzó un nuevo álbum llamado Flor y raíz, y compuso infinidad de melodías y letras con las que planea sacar dos discos en los próximos años. El viernes, en Tribus, estrenará tres canciones de esas nuevas composiciones y cerrará la gira que realiza por el país el 18 de diciembre en el Gran Rex.

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Pedro Aznar nació un 23 de julio de 1959. Es cantante, multiinstrumentista, compositor y poeta. Fue integrante de Madre Atómica, Alas, Serú Girán, Spinetta Jade y Pat Metheny Group. Desde 1993 está dedicado por completo a su carrera como solista.

Pedro Aznar nació un 23 de julio de 1959. Es cantante, multiinstrumentista, compositor y poeta. Fue integrante de Madre Atómica, Alas, Serú Girán, Spinetta Jade y Pat Metheny Group. Desde 1993 está dedicado por completo a su carrera como solista.

—¿Qué conservas hasta el día de hoy de aquellos primeros años haciendo música?

—El entusiasmo sigue igual, aunque con muchos otros matices. Hoy no solamente vivo de lo que hago, sino hago lo que vivo. Mi vida nutre lo que escribo y ese es un trabajo que cuando uno es muy jovencito no se lo imagina muy bien, uno se piensa que hacer música pasa por otro lado. Después te vas dando cuenta que es un ejercicio que engloba toda tu vida, no es solamente una profesión, es algo a lo que te dedicas verdaderamente por entero. En consecuencia el entusiasmo es el mismo pero el ángulo de acercamiento es diferente. Hoy lo siento como una responsabilidad mayor. Esa es una palabra que me gusta mucho, al igual que disciplina. Son palabras bastante devaluadas, durante mucho tiempo fueron consideradas como hermanas de la rigidez y no tiene por qué ser así. Alguien disciplinado es alguien que se dedica con pasión y esfuerzo a lo que hace, que le regala todo su tiempo. Así es como vivo mi trabajo hace tantos años, con absoluta dedicación.

—¿Qué se viene musicalmente en tu futuro ?

—En estos shows unipersonales estoy mostrando música nueva, canciones que estarán en el próximo disco, que seguramente lo voy a lanzar a fines del año próximo. Durante la pandemia compuse muchísimo, tengo un montón de música. Estuve haciendo una revisión y me encontré con que hay para más de un disco doble. Ahora en el verano voy a trabajar sobre eso. El show del viernes en Santa Fe, es un vuelta al ruedo después de tanto tiempo de no hacer conciertos presenciales. Elegí todo un repertorio de clásicos, lindísimo de tocar. La gente que ya lo escuchó lo recibió super bien, así que además de tres canciones nuevas que les voy a mostrar, el resto del material son todos clásicos y son muy disfrutables.

Cardo o Ceniza

—¿Qué significó Serú Girán para vos?

—Una familia, un hermoso circo ambulante de cuatro locos amigos que se desafiaban los unos a los otros a ser lo mejor posible, con quienes quedamos entrañablemente amigos para toda la vida. Más que amigos, somos hermanos. Nos queremos muchísimo, y crecimos todos inmensamente durante ese período. Se forjó un lazo con la gente indestructible. Ahí hay un vínculo que quedó para siempre. Con Charly (García) y con David (Lebón) podemos no vernos durante un año y medio, pero cuando nos vemos es como retomar un diálogo como lo harías con un hermano que se fue de viaje y te reencontrás. Es así de fluido, de lindo, de íntimo. Nos conocemos hasta el último lunar del dedo chiquito del pie. Y eso hace que a veces te puedas pelear con vehemencia, pero que también te quieras a prueba de balas. Cuando uno tiene ese permiso, a veces se va al pasto, pero lo bueno es que cuando hay tanto amor siempre te terminas perdonando.

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Pedro Aznar con Charly García y David Lebón en el Colón. Foto: Martín Bonetto

Pedro Aznar con Charly García y David Lebón en el Colón. Foto: Martín Bonetto

—Mirando para atrás, ¿hay algo de lo que te arrepientas?

—Arrepentirme no. No hay ninguna cosa que diga "qué macana esto que hice". Hay algunas cosas que uno tal vez hoy las escucho y digo "estoy me hubiera gustado que quedara de tal manera", pero es escuchar con el oído de hoy. Lo que hice con el oído de hace 20 o 30 años, lo hice con el concepto que tenía ese momento. Y está bien. Estoy de acuerdo con esa idea de que lo que uno publica cuando lo vuelve a publicar en las siguientes ediciones no tiene que retocar nada. Eso viene del mundo de la literatura. Libro que se publica, libro que se deja. Escribiste eso, bancatela. Si dentro de 10 años no estás del todo conforme, escribí un libro mejor. Pero no vayas sobre eso y lo quieras retocar o reformular a como vos pensás hoy, porque es traicionar el espíritu de lo que hiciste. Hay que poder soltar las obras, a medida que se las va haciendo. Das lo mejor de vos, lo presentás, y ya está. Tenes que poder vivir con eso.

—¿Qué disfrutás más: componer música, grabar o el momento en el escenario?

—Son cosas distintas, disfruto las dos. La composición es un proceso más solitario, salvo que estes haciendo alguna colaboración con un colega, y por lo tanto es un trabajo más interior. El momento de presentarlo, de subir al escenario y ofrecerle la música a la gente es un momento de extroversión. La que se expresa es la música en contacto con la gente. Las dos cosas son hermosas. El escenario es mi actividad musical favorita hace ya muchos años, disfruto mucho tocar en vivo.

Pedro Aznar - A Primera Vista

—Sos un músico multinstrumental, ¿cuál es tu preferido?

El bajo es mi casa, es el instrumento que siento como el centro de lo que hago, por lo menos cuando toco en vivo. El piano es como tener una orquesta a disposición, al alcance de la mano. Es un instrumento increíblemente completo, muy rico. Y la guitarra es mi instrumento más familiar, es el primero que toqué, que estudié y me sumerge en la música desde el mismo lugar que me hizo ser músico cuando era chico. En el futuro, me encantaría saber tocar el violonchelo, es como una asignatura pendiente.

—¿Cómo viviste la partida de Spinetta?

—Fue muy sorprendente, yo no estaba al tanto de la enfermedad de Luis, el círculo íntimo lo mantuvo muy cuidado a todo el tema. En los últimos años ya no estaba tan en contacto con él, por ende no sabía que el estaba así de enfermo. Me enteré de la manera más casual y más sorprendente. Fui a dejar el auto al garage y el muchacho que lo cuida me dijo: "¿Se enteró que falleció Spinetta?". Fue así de cotidiano el comentario y así de dura fue la bomba que me cayó encima. Fue muy duro, me dio mucho dolor y no me imaginé que podía pasar algo así.

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—Otro gran músico de nuestro país con el que pudiste compartir fue Gustavo Cerati, ¿cómo viviste esa partida?

—Lo de Gustavo fue una muerte anunciada, estuvo mucho tiempo en coma, fue un dolor a cuenta gotas. Esa primera partida de su mente y después su patida física, todo transcurrió durante un largo tiempo. Yo la verdad que tenía esperanzas de que pudiera volver. Lo fuimos a visitar con Charly y nos permitieron llevar una guitarra, y estuvimos cantándole unas canciones, con la esperanza de que algo de él conectara, y recibiera ese cariño en forma de música. Fue una gran pérdida, un músico extraordinario.

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Charly García, Pedro Aznar y Gustavo Cerati.

Charly García, Pedro Aznar y Gustavo Cerati.

—¿Qué músicos o bandas te inspiraron en el pasado, y quiénes lo hacen hoy?

—El primer grupo que me rompió la cabeza fueron los Beatles. Lo siguiente que fue una tremenda revelación fue Led Zeppelin, Emerson, Lake & Palmer, Génesis de la primera época, Sting, son toda gente que fueron referentes y héroes personales. Más tarde me gustó mucho Radiohead, al día de hoy me gusta mucho lo que hace Rihanna y ese mundo que transita entre el hip hop, el rap, el funk y el soul. Me gustó mucho Macy Gray hace unos 15 años, escucho mucha música muy diversa. Me gusta la que es para bailar, para reflexionar, para hacer el amor, para cocinar. De golpe me pongo ópera y cocino comida italiana, hago un uso en el buen sentido de la palabra.

—Toda tu música es profunda, pero hay un disco en particular, Quebrado (2008), que toca una fibra muy profunda, ¿cómo estabas en ese momento?

—Uff, muy difícil, un momento de profunda reflexión, acababa de morir mi padre, estaba mal de amor. Tenía 47 años y era como encarar la segunda mitad de la vida y preguntarse cómo, desde qué lugar, qué cosas estuvieron bien hechas, cuáles había que retocar. Lo viví en parte angustiosamente, de ahí el título del disco, pero fue un momento bisagra, de cambios muy importantes en mi carrera. Ese disco marca un antes y un después. Conectó con muchísima gente que me veía demasiado prolijo o protegido en una especie de cajita de cristal. Y con este disco dijeron, "este tipo abrió el juego así, está mostrando lo que siente de verdad". Y a mi también me sirvió sacarme el susto de hacer música confesional de esa manera. Quebrado es el disco en el que hay una mayor apertura del corazón. Es como mostrar que estaba roto sin tapujo. Y cuando haces eso, de manera honesta y genuina, del otro lado se recibe como una señal de confianza. Es como alguien que te deja pasar y te dice: "me pasa lo mismo que a vos, vivir no me resulta fácil, esto es por lo que estoy transitando". Es un contacto de humano a humano, un vínculo íntimo a través de la música, que ya no es más el vehículo sino el propio mensaje y llega directo a la fibra base.

Pedro Aznar - Quebrado

—¿Y cómo estas ahora?

—En general, feliz. Estoy muy contento con lo que hago, mi relación con el público es hermosa. Y eso me da una especie de carta blanca para hacer lo que quiera. Contar con eso es una bendición, con un público tan cariñoso en la entrega, atento en la escucha, realmente es único y es maravilloso. En mi vida personal bien, con dos o tres bemoles, uno de ellos la pandemia. Otro las preguntas que me hago, como qué vamos a hacer con lo social y con la distribución de la riqueza que es tan desigual en todo el mundo. La pandemia nos demostró que nadie se salva solo, que estamos todos realmente en el mismo barco y nuestros destinos están entrelazados. Me pregunto qué vamos a hacer con la madre tierra, necesitamos tomar cartas en el asunto con absoluta urgencia. Esas cosas las tengo presente, pero en líneas generales estoy contento.

—¿Cómo viviste la pandemia y el aislamiento?

—Como nos pasó a todos y todas, el primer año fue una actitud de aceptar el desafío y ponerle el pecho. Fue como una pelea de supervivencia y eso hizo sacar una fuerza y un coraje muy importante para seguir adelante. El segundo año me agarró más golpeado, cansado de la falta de abrazo, de la presencia de la gente que quiero, ya empezando a preocuparme porque la cosa se hacía muy extensa. Me empecé a preguntar por el trabajo, por cómo iba a seguir esto, hasta dónde iba a llegar, si la vacuna iba a ser efectiva o no. A principio de este año hasta que empezó la vacunación fuerte había una gran incertidumbre y me afectó, estuve con problemas de salud, fui al médico y me dijeron "es tu cabeza".

—¿Tu lugar en el mundo?

—Viviría en muchos lugares, pero me di cuenta también que uno se entusiasma con los lugares cuando va de visita. Después vivir es otra cosa. Me pasó que viví en algunos países meses o años y fue cumplir un sueño. Pero después me di cuenta que en realidad tu casa siempre sos vos mismo, y a donde sea que vayas llevás con vos tus problemáticas, tu psicología, tu modo ser. Con lo cual los problemas te los llevas en tu propia valija. No se solucionan porque haya un sol radiante o una playa divina. El paisaje puede cambiar pero lo que llevas por dentro lo llevas con vos. El lugar donde vivís sos vos mismo. A pesar de que reniego con Buenos Aires porque es una ciudad bastante loca y agitada, por momentos violenta, ruidosa y contaminada, no la cambio por ningún otro lugar. Recién me dio antojo de comer yogurt natural, salí y en cinco minutos lo conseguí. Eso es una cosa que a mi me gusta mucho de lo urbano, la comodidad. Después me puedo quedar días en mi casa feliz de la vida sin necesitar salir a ninguna parte. Pero también me gusta poder elegir qué tipo de comida me gustaría comer hoy. Yo amo profundamente Buenos Aires, es una ciudad de la que soy un orgulloso hijo.

Mirá la entrevista de AIRE con Pedro Aznar

Pedro Aznar en Santa Fe

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