Tras una larga carrera profesional en el mundo del espectáculo argentino, Nazarena Vélez contó que la parte más importante de su vida y con quienes más aprende y crece constantemente son sus tres hijos, Barbie, Chyno y Thiago.
En un presente donde la ex vedette se muestra muy feliz por el crecimiento de los tres chicos, esta vez le tocó compartir el asombroso momento en el que criticó las uñas pintadas de su hijo menor, fruto de su relación con el fallecido empresario Fabián Rodríguez, y el joven la sorprendió con su reacción.
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La lección del hijo de Nazarena
“Me las pinto después del Zoom, primero", comenzó Thiago ante la cámara de su mamá. Vélez expresó su disgusto: “Ya lo sé, a mí no me gusta cómo te quedan las uñas pintadas con fibra”.
“Y segundo, yo no le estoy haciendo mal a nadie pintándome las uñas. Yo no le falto el respeto a nadie”, argumentó el joven, dejando a Nazarena sin palabras y enseñándole una lección.
Para destacar la astuta respuesta de su hijo, la mediática escribió un emocionante mensaje en las redes: “Titi entendió todo. Me maravilla como las nuevas generaciones se alejan de los mandatos absurdos preestablecidos, revolucionando y luchando para sentirse libres y felices. Te amo, hijo. Gracias por enseñarme a ser mejor cada día”, afirmó.
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Nazarena Vélez se sinceró sobre su adicción a las anfetaminas
En distintas oportunidades la productora teatral contó que padeció trastornos alimenticios por las exigencias del medio. Invitada a Seres Libres (Crónica) habló de su adicción a las pastillas: “A los 14 años empecé a tomar diuréticos y laxantes porque siempre fui gordita y para mí era una mala palabra. Hace 11 años que dejé de consumir, a los 35 años”.
Al respecto aseguró: “Yo sabía que me estaba matando porque empecé con dos pastillas y terminé con 30″. Aunque explicó que tenía plena conciencia de que no era saludable, reconoció que le gustaban los resultados. Sin embargo, tomó noción de la peligrosidad de sus acciones cuando estuvo al borde de la muerte.
“Me pegué una sobredosis de pastillas. Me comí una hamburguesa y me dije ‘¿esto con qué se equipará?’ Con muchas más pastillas. Fue el 16 de noviembre de 2008, estaba en la cama inmovilizada, sentía que el corazón me explotaba y que tenía bichos en el cuerpo”, recordó.
Luego destacó que la cabeza le funcionaba rápidamente, pero el cuerpo no le respondía. “Cuando reaccioné, con toda la vergüenza del mundo llamé a mi mamá y le pedí que viniera. Ahí decidí contar toda la verdad”.
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