viernes 23 de octubre de 2020
Espectáculos | Morena Rial |

Morena Rial se mostró orgullosa de su cambio físico y reveló cuál fue su peso máximo

Morena Rial la pasó muy mal durante su adolescencia, donde le vivían haciendo bullying. Todo cambió cuando decidió hacerse un bypass gástrico.

Morena Rial está cambiadísima. Ya no es esa adolescente que andaba del brazo con su papá o la Niña Loly. Su vida cambió en julio de 2016, cuando decidió ponerle fin a tanto sufrimiento haciéndose un bypass gástrico, que la ayudó a bajar 50 kilos en poco tiempo.

Los meses y los años fueron pasando hasta que hoy, se transformó en otra persona. Ahora es rubia, se puso siliconas, y luce con orgullo sus curvas, aunque no se olvida de quién fue.

En sus redes sociales, además de publicar fotos de su nuevo aspecto, se animó a contar cuál fue su peso máximo. "Yo llegue a pesar 145 kilos. Por eso mismo, los comentarios de mierda que me hagan ya no me afectan... Aunque, a veces, me llegan a herir porque soy humana. Cuando me agarran los bajones pienso en lo que pude lograr y me siento súper orgullosa de mí", explicó.

No dañes lo que tenemos, pa’ mi tu eres aparte
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No dañes lo que tenemos, pa’ mi tu eres aparte

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Semanas atrás, se refirió a la lucha que viene llevando en sus hombros desde hace cuatro años, y sorprendió con impactantes imágenes de su antes y después.

“Puedo observarme pasando frente a un espejo sin agachar la mirada, me celebro posando en una foto grupal sin sentir la necesidad de esconderme detrás de alguien. Me abrazo todas esas veces que sonrío al ver una foto mía en lugar de llorar. Sí, sucedía. Lo hacía. Posiblemente crecer tenga que ver con ser más fuerte, aunque me gusta darme el mérito por eso. Ni los demás, ni los años, ni el tiempo… fui yo. Fui yo queriéndome sentir mejor, fui yo peleando conmigo misma. Fui yo luchando por poder conseguir aceptarme. Porque un día me grité tanto, me insulté tanto, que pensé ese era el fondo de mi pozo”, comenzó relatando junto a varias postales.

Le da hasta abajo al ritmo del bajo, Lo que hablen de ella le importa un carajo
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La hija del conductor de Intrusos dejó en claro que vivió épocas de mucho dolor. “Existían cosas ajenas a mí, como esos comentarios en las redes, que aun sabiendo que no tenía responsabilidad sobre eso, me culpé. Esas noches en que apreté tanto el puño de ira que sentí mis uñas lastimando mi palma y al notarlo culminó el enojo y di paso a la angustia, a esa que surge mientras me pregunto ’por qué me hago esto. Esa oscuridad, ese fondo que estaba tocando, utilicé para dar intenso impulso a la mujer que anhelaba ser”, agregó.

Por último, Morena -que es mamá de un nene de un año y medio-, reconoció que cada mañana se levantaba queriendo sentirse mejor. Le costó, y todavía está recorriendo el camino, pero no se da por vencida.

Puedo observarme pasando frente a un espejo sin agachar la mirada, me celebro posando en una foto grupal sin sentir la necesidad de esconderme detrás de alguien más.Me abrazo todas esas veces que sonrío al ver una foto mia en lugar de llorar. Sí, sucedía. Lo hacía.Posiblemente crecer tenga que ver con ser más fuerte, aunque me gusta darme el mérito por eso. Ni los demás, ni los años, ni el tiempo… fui yo.Fui yo queriéndome sentir mejor, fui yo peleando conmigo misma. Fui yo luchando por poder conseguir aceptarme. Porque un día me grité tanto, me insulté tanto, que pensé ese era el fondo de mi pozo.Ese fue el instante en que contemple se había ido la luz, pude preguntarme si quería vivir así.Existían cosas ajenas a mí, como esos comentarios en las redes, que aun sabiendo que no tenía responsabilidad sobre eso, me culpé.Esas Noches en que apreté tanto el puño de ira que sentí mis uñas lastimando mi palma y al notarlo culminó el enojo y dí paso a la angustia, a esa que surge mientras me pregunto ‘porque me hago esto?Esa oscuridad, ese fondo que estaba tocando, utilicé para dar intenso impulso a la mujer que anhelaba ser.Una que despierta cada mañana queriendo ser mejor… queriendo sentirse mejor.Que si me costó? Aún estoy recorriendo el camino, aún me doy una palmada en la espalda susurrándome que puedo hacerlo mejor. Pero me susurro con amor, me hablo con compresión, me abrazo con respeto. No puedo aceptar responsabilidad por aquellos que exteriorizan mierda impunes detrás de una pantalla, porque considero que hablar es mucho más fácil que luchar, que opinar sobre la vida de los demás toma menos esfuerzo que ocuparse de la propia, pero me encuentro en la vereda que deseo. Esa que me hace sentir superior por poder hacer silencio frente a aquello que no me compete y pudiendo elegir elogiar aquellos frutos de esas guerras que no vemos y la mayoría de nosotros pasa. Poder aceptar que ser mejor persona también es arte de la mujer que quiero ser. Esa que se abraza y abraza.Y si algo tengo que decirle a esa More, de hace unos años, es pedirle perdón. Y prometerle que seremos más fuertes y felices. Vivan y dejen vivir♥️ Sean felices
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Puedo observarme pasando frente a un espejo sin agachar la mirada, me celebro posando en una foto grupal sin sentir la necesidad de esconderme detrás de alguien más. Me abrazo todas esas veces que sonrío al ver una foto mia en lugar de llorar. Sí, sucedía. Lo hacía. Posiblemente crecer tenga que ver con ser más fuerte, aunque me gusta darme el mérito por eso. Ni los demás, ni los años, ni el tiempo… fui yo. Fui yo queriéndome sentir mejor, fui yo peleando conmigo misma. Fui yo luchando por poder conseguir aceptarme. Porque un día me grité tanto, me insulté tanto, que pensé ese era el fondo de mi pozo. Ese fue el instante en que contemple se había ido la luz, pude preguntarme si quería vivir así. Existían cosas ajenas a mí, como esos comentarios en las redes, que aun sabiendo que no tenía responsabilidad sobre eso, me culpé. Esas Noches en que apreté tanto el puño de ira que sentí mis uñas lastimando mi palma y al notarlo culminó el enojo y dí paso a la angustia, a esa que surge mientras me pregunto ‘porque me hago esto? Esa oscuridad, ese fondo que estaba tocando, utilicé para dar intenso impulso a la mujer que anhelaba ser. Una que despierta cada mañana queriendo ser mejor… queriendo sentirse mejor. Que si me costó? Aún estoy recorriendo el camino, aún me doy una palmada en la espalda susurrándome que puedo hacerlo mejor. Pero me susurro con amor, me hablo con compresión, me abrazo con respeto. No puedo aceptar responsabilidad por aquellos que exteriorizan mierda impunes detrás de una pantalla, porque considero que hablar es mucho más fácil que luchar, que opinar sobre la vida de los demás toma menos esfuerzo que ocuparse de la propia, pero me encuentro en la vereda que deseo. Esa que me hace sentir superior por poder hacer silencio frente a aquello que no me compete y pudiendo elegir elogiar aquellos frutos de esas guerras que no vemos y la mayoría de nosotros pasa. Poder aceptar que ser mejor persona también es arte de la mujer que quiero ser. Esa que se abraza y abraza. Y si algo tengo que decirle a esa More, de hace unos años, es pedirle perdón. Y prometerle que seremos más fuertes y felices. Vivan y dejen vivir♥️ Sean felices

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