Morena Rial se mostró orgullosa de su cambio físico y reveló cuál fue su peso máximo
Morena Rial vive su momento más mediático.
Morena Rial está cambiadísima. Ya no es esa adolescente que andaba del brazo con su papá o la Niña Loly. Su vida cambió en julio de 2016, cuando decidió ponerle fin a tanto sufrimiento haciéndose un bypass gástrico, que la ayudó a bajar 50 kilos en poco tiempo.
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Los meses y los años fueron pasando hasta que hoy, se transformó en otra persona. Ahora es rubia, se puso siliconas, y luce con orgullo sus curvas, aunque no se olvida de quién fue.
En sus redes sociales, además de publicar fotos de su nuevo aspecto, se animó a contar cuál fue su peso máximo. "Yo llegue a pesar 145 kilos. Por eso mismo, los comentarios de mierda que me hagan ya no me afectan... Aunque, a veces, me llegan a herir porque soy humana. Cuando me agarran los bajones pienso en lo que pude lograr y me siento súper orgullosa de mí", explicó.
Semanas atrás, se refirió a la lucha que viene llevando en sus hombros desde hace cuatro años, y sorprendió con impactantes imágenes de su antes y después.
“Puedo observarme pasando frente a un espejo sin agachar la mirada, me celebro posando en una foto grupal sin sentir la necesidad de esconderme detrás de alguien. Me abrazo todas esas veces que sonrío al ver una foto mía en lugar de llorar. Sí, sucedía. Lo hacía. Posiblemente crecer tenga que ver con ser más fuerte, aunque me gusta darme el mérito por eso. Ni los demás, ni los años, ni el tiempo… fui yo. Fui yo queriéndome sentir mejor, fui yo peleando conmigo misma. Fui yo luchando por poder conseguir aceptarme. Porque un día me grité tanto, me insulté tanto, que pensé ese era el fondo de mi pozo”, comenzó relatando junto a varias postales.
La hija del conductor de Intrusos dejó en claro que vivió épocas de mucho dolor. “Existían cosas ajenas a mí, como esos comentarios en las redes, que aun sabiendo que no tenía responsabilidad sobre eso, me culpé. Esas noches en que apreté tanto el puño de ira que sentí mis uñas lastimando mi palma y al notarlo culminó el enojo y di paso a la angustia, a esa que surge mientras me pregunto ’por qué me hago esto. Esa oscuridad, ese fondo que estaba tocando, utilicé para dar intenso impulso a la mujer que anhelaba ser”, agregó.
Por último, Morena -que es mamá de un nene de un año y medio-, reconoció que cada mañana se levantaba queriendo sentirse mejor. Le costó, y todavía está recorriendo el camino, pero no se da por vencida.




