Elena Guarnier es una cubana de 30 años, y se presentó en las audiciones a ciegas de La Voz Argentina. Desde el principio mismo de su interpretación en castellano de “I’m telling you I’m not going”, los jurados notaron que había algo especial en ella y uno a uno se dieron vuelta. Lali Espósito, Soledad Pastorutti, Mau y Ricky y Ricardo Montaner, en ese orden, terminaron sorprendidos por la participante.
“Hace siete años que vivo acá, me casé con un argentino. (...) Ya me divorcié”, dijo tras su interpretación, y el jurado empezó a discutir sobre cómo son los argentinos en las citas y el debate fue hilarante. Incluso, Lali no tuvo piedad cuando aseguró que tuvo mejores salidas con españoles que con algunos compatriotas.
Lali Espósito contó su experiencia en las citas con argentinos
A partir de la historia de vida de la concursante, la cantante le preguntó: “¿Qué pensás de los argentinos? Hablando románticamente...”. Sin dudarlo, la joven destacó que los argentinos están “buenos”, pero remarcó que suelen ser apurados en las citas: “Están medios flojos, quieren todo rápido”.
Inmediatamente, Lali Espósito le dio la razón a Elena y lanzó una afirmación que generó carcajadas en todo el estudio: “Eso digo yo, acá somos precoces. Como que ‘vamo a lo bife’”. El resto de los coaches trataron de convencerla de que estaba equivocada en su apreciación de los argentinos, pero ella se mantuvo firme en su postura.
“Yo que tuve la dicha de estar un ratito en otro lado, te cuento de que me di cuenta: hay varias patas flojas en las citas (con los argentinos). No hay remate en lo que estoy diciendo”, afirmó. Y agregó, con picardía: “(Lo que digo) es un poco cierto... me pasó teniendo citas en otros países, como ser España. Salí con muchísima gente”.
“Le falta un poco de magia a las citas argentinas”
En ese sentido, Espósito admitió que en algún momento le gustaba que sus compatriotas fueran “al frente”. Sin embargo, el tiempo le hizo llegar a una conclusión: “Le falta un poco de magia a las citas argentinas”.
Ante esa frase de su colega, Ricardo Montaner se puso como ejemplo para demostrar que no todos los argentinos son iguales: “La mamá de Mau y Ricky es cubana, se casó con un argentino y no la pasó nada mal. Yo sí creo en eso de cortejar a la mujer y enamorarla. Obviamente, después de estar los dos compenetrados... ¡pum!”.
El argumento de su compañero no le pareció suficiente a la autora de “Disciplina”, que lanzó una última apreciación casi irrefutable. “Es verdad que, en la comparativa, el argentino, a veces, es medio flojardi”, concluyó.





