Sandra Ballesteros trabajó en varias producciones argentinas, como Gasoleros, Verano del 98, Lalola y Guapas. Pero por un rotundo cambio en su vida que decidió tomar, hace tiempo no pisa un set de grabación. Dejó Buenos Aires y volvió a su querido Villaguay, en la provincia de Entre Ríos, donde se hizo cargo de una estación de servicio que heredó de su papá.
“Internamente sentía que necesitaba otra forma de vida, y que esa otra forma de vida estaba pidiendo desarrollarse. Fue algo tan definitivo que cuando mi papá me contó que había puesto en venta la estación de servicio de Villaguay, le dije, casi sin pensarlo que no la vendiera, que yo me iba a hacer cargo”, explicó a La Nación.
Sandra reconoció que le costó adaptarse, pero poco a poco lo pudo lograr. “Durante unos años tuve una forma de vida que no me había llevado a los mejores lugares, pero había podido cambiar el chip para tener hábitos más saludables. Y ya no tenía ganas de trabajar como actriz”, señaló.
Sandra Ballesteros y un viaje espiritual que marcó su vida
En el año 2008, Sandra se fue de viaje a la India lo cual marcó un antes y después en su vida. “Buscaba trabajar con mi interior. Siempre me interesó hacer servicio, me gusta dar una mano con amor, pero de eso no se vive. Guiaba grupos de meditación y no me daba un peso porque no me cerraba cobrar”, dijo.
En Villaguay el llamado espiritual fue a través de la música: “Dirijo un coro, monté un vía crucis viviente y un pentecostés con gente del lugar, que no son actores. Hace años que formo parte de un grupo de oración que se llama Abba Padre en la Iglesia Santa Rosa de Lima, y pertenece a la Renovación Católica Carismática, que es una corriente de la iglesia católica que invoca al Espíritu Santo”.
A sus 60 años, Ballesteros sigue soñando con convertirse en mamá: “Siempre quise serlo, pero no se daban las condiciones para ‘ahijar’. Ahora tengo un proyecto que me hace muy feliz: quiero adoptar un nene o una nena de entre 10 y 15 años”. Y concluyó: “Siempre tuve ganas de ser mamá, pero no podía porque mi estado espiritual y emocional no estaban en sintonía. Ahora estoy haciendo talleres de capacitación que da el Registro Único de aspirantes a Guarda con fines de Adopción, donde me anoté hace dos años como familia monoparental postulante. Es un proyecto maravilloso”.
Temas
Te puede interesar




