martes 7 de julio de 2020
Espectáculos | Jimena Barón |

Jimena Barón se encontró un bulto en la zona de las mamas y entró en pánico

Después de revelar que abandonó la casa de Daniel Osvaldo por un problema de salud, la cantante se explayó y contó que mientras se bañaba se llevó flor de susto.

Jimena Barón habló de la importancia de hacerse chequeos médicos y reveló algo que ninguno de sus seguidores se imaginaba. Se encontró un bulto en la zona de las mamas y el pánico se hizo presente. Por suerte, parece que no es nada grave, aunque hasta no consultar con un especialista estuvo con los nervios de punta.

En sus redes, la cantante explicó que descubrió lo impensado mientras se duchaba en la casa del papá de su hijo: "Me estaba bañando, sola, me paso el jabón por las tetas: bulto. Sabemos todas, y si no aprovecho: nos tenemos que tocar las tetas todo el tiempo. Hay que chequear, no sentir nada, y si sentimos algo, ir al médico. Lo mío al final era muscular. Es como una contractura que se me pegó al músculo, pero imagínense el cagazo”, explicó para transmitirle tranquilidad a sus seguidores.

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La joven también señaló que tiene un problema en el hombro que le impidió conciliar el sueño durante varios días: “Quedé completamente hecha mierd*. No podía dormir a la noche. Ahora me pincharon, estoy con kinesiología... Me decían 'flaca, tenías que venir antes, esto no se te va tomando un miorrelajante'”.

no se si te extraño o si es la cuarentena
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La cuestión es que no pudo ir antes a una guardia por la cuarentena. Esto fue motivo de reflexión y no dudó en aconsejar a sus fans de que no posterguen ningún dolor o molestia, ya que puede ser algo grave.

Alguien más con el síndrome de cara de culo intimidante que anula el oso cariñoso que tienen dentro?
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“Me quedé pensando y les quería decir: ojo con esta cuarentena -ochentena eterna, y los médicos, y los malestares físicos. Yo empecé con un dolor en la pierna, que les conté, en el ciático, y me dieron unas pastillas que eran como una especie de calmante. Se me terminó re instalando esto porque necesitaba ver a un kinesiólogo, no tomar unas pastillas para que se me vaya el dolor a la noche solamente. Y se me complicó", concluyó con fastidio.

1- las fotos que gustan en Instagram ✨Y lo que sigue es todo lo que va apareciendo en el cajón de fotos y extraño mucho.2- Que mi vieja me haga la comida y recibirla china de felicidad.3- San Emilio, la casa de mi bisabuela Betty en el campo. Ella vivía ahí sola y nosotros íbamos casi todos los veranos. Mamá confesó hace unos años haberme “encargado” ahí con mi papá. Un pueblito de 12 manzanas, a 17 km de Los Toldos.4- Los pijamas parties de la época del primario. Mirábamos “Los cuentos de la cripta” a las 4 am en HBO. Nos sentíamos re grandes.5- Mis clases de patinaje sobre hielo. Mamá del otro lado del vidrio mirando y aplaudiendo mis piruetas nuevas. Yo me hacía la que no le prestaba atención pero me hacía sentir tan bien verla festejarme en mímica detrás del vidrio.6- Vacaciones en familia. Esas justo no fueron felices, teníamos muchos quilombos familiares. Por suerte mi hermana era muy chiquitita y la pasó mejor.7- los abrazos fuertes a mamá, que de chica ocurrían como si nada y hoy me es más difícil andar abrazando. Cuándo me hice mas dura?8- Vivir con mi familia. No puedo ni acordarme cual fue el último día que vivimos todos juntos, pero lo extraño.9- mi bisabuela Omi que llegó a cumplir 107 años, ella se sacaba 5 para parecer más joven (explícame la juventud de tener 102 años en vez de 107). Mi abuelo Víctor, fue el hombre de los huevos de oro que nos ayudó a todos siempre. 10- hablar con mi viejo. Tenía una honestidad brutal que lastimaba y también sanaba. Si me atendieras el teléfono y yo te contara el quilombo de cables que tengo en el pecho me resolverías todo en 1 minuto. Dirías que no me preocupe, que el mundo es una mierda y nosotros también y me harías tortas fritas que te dije mil veces que no me gustan pero las hacías igual y las comías vos. Eras un gruñón y a mi me reconfortaba ver que yo al lado tuyo era Heidi en la pradera y mi ego se contentaba con ver que tu genética rabiosa no iba a trascender. Igual te extraño y amaba que odies a todos y a todo menos a los extraterrestres, y a mí.
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1- las fotos que gustan en Instagram ✨ Y lo que sigue es todo lo que va apareciendo en el cajón de fotos y extraño mucho. 2- Que mi vieja me haga la comida y recibirla china de felicidad. 3- San Emilio, la casa de mi bisabuela Betty en el campo. Ella vivía ahí sola y nosotros íbamos casi todos los veranos. Mamá confesó hace unos años haberme “encargado” ahí con mi papá. Un pueblito de 12 manzanas, a 17 km de Los Toldos. 4- Los pijamas parties de la época del primario. Mirábamos “Los cuentos de la cripta” a las 4 am en HBO. Nos sentíamos re grandes. 5- Mis clases de patinaje sobre hielo. Mamá del otro lado del vidrio mirando y aplaudiendo mis piruetas nuevas. Yo me hacía la que no le prestaba atención pero me hacía sentir tan bien verla festejarme en mímica detrás del vidrio. 6- Vacaciones en familia. Esas justo no fueron felices, teníamos muchos quilombos familiares. Por suerte mi hermana era muy chiquitita y la pasó mejor. 7- los abrazos fuertes a mamá, que de chica ocurrían como si nada y hoy me es más difícil andar abrazando. Cuándo me hice mas dura? 8- Vivir con mi familia. No puedo ni acordarme cual fue el último día que vivimos todos juntos, pero lo extraño. 9- mi bisabuela Omi que llegó a cumplir 107 años, ella se sacaba 5 para parecer más joven (explícame la juventud de tener 102 años en vez de 107). Mi abuelo Víctor, fue el hombre de los huevos de oro que nos ayudó a todos siempre. 10- hablar con mi viejo. Tenía una honestidad brutal que lastimaba y también sanaba. Si me atendieras el teléfono y yo te contara el quilombo de cables que tengo en el pecho me resolverías todo en 1 minuto. Dirías que no me preocupe, que el mundo es una mierda y nosotros también y me harías tortas fritas que te dije mil veces que no me gustan pero las hacías igual y las comías vos. Eras un gruñón y a mi me reconfortaba ver que yo al lado tuyo era Heidi en la pradera y mi ego se contentaba con ver que tu genética rabiosa no iba a trascender. Igual te extraño y amaba que odies a todos y a todo menos a los extraterrestres, y a mí.

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