“Estaba muy sensible, pasaron un montón de cosas por mi cabeza, por mi vida. Situaciones de mucha tensión y mucho estrés en la comunicación de las ternas. Después de contar las ternas siempre hay gente que está incómoda y llama, presiona, sugiere y trata de influir”, comenzó.
“Me sentí solo, diría que defraudado, desencantado. Como cuando estás en un lugar y decís: ‘Se me terminaron las ganas’. En ese momento, en mi soledad, a lo mejor acelerado con toda la indignación que tenía encima, me salió eso y lo subí”, continuó. “Mañana me voy a juntar con una persona que es como una suerte de gurú espiritual que en los momentos importantes de mi vida apareció para mostrarme la luz. Lo voy a ver porque se comunicó conmigo y creo que nos merecemos un encuentro y cambiar pareceres. A lo mejor hay cosas que no estoy viendo”, agregó misterioso.
Ventura contó que muchas personas le escribieron preocupadas porque pensaron que el motivo de su viaje a Luján era visitar la Basílica, aunque en realidad estaba yendo a dirigir su equipo, Victoriano Arenas. Y, uno de ellos, fue Jorge Rial.
“Después de cinco años, me mandó un mensaje de texto e interpretó que estaba pasando un momento espiritual complicado. Tuvimos una comunicación en buenos términos. Me pareció que había preocupación. Frente a eso vi el texto que escribí, porque uno a veces no sabe lo que le pasa al otro cuando escribe algo. A lo mejor di por entendidas ciertas cosas cuando dije que estaba manejando a Luján, ya que no comenté que iba a dirigir a mi equipo. Jorge pensó que iba a la iglesia para pensar”, contó.


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