Antes de la una de la madrugada, el cuerpo de Diego Armando Maradona llegó a la Casa Rosada para ser velado por sus familiares. Las primeras en llegar fueron Claudia Villafañe, Dalma y Gianinna Maradona, quienes ultimaron detalles. Luego se hicieron presente Verónica Ojeda con Dieguito Fernando, y más tarde arribó Rocío Oliva, a quien le prohibieron el ingreso.
“No me dejaron entrar. Me dicen que vuelva a las 7 como el resto. No piensan ni un minuto en él”, dijo en diálogo con la prensa. Al parecer, quieren que haga la fila como miles de argentinos que están soñando con darle el último adiós. "Toda la maldad que hacen se paga", exclamó entre lágrimas.
Eran pasadas las 4.40 y Rocío se quedó en la explanada de la Casa de Gobierno donde desde anoche velan al astro que murió a los 60 años. “¿Hablaste con Claudia (Villafañe)”?, le preguntaron los periodistas. “Sí, sí respondió ella”, con la voz quebrada por el dolor y la bronca, y dio a entender que la primera esposa del Diez le había dicho que la decisión no había sido de ella.
Horas antes, en Polémica en el bar, la rubia se quebró al hablar de lo deteriorado que había visto a su gran amor en los últimos días. “El 30 de octubre cuando lo vi, no lo vi bien, y me puse a disposición. Él no tenía que estar en su casa, tenía que estar internado. Me duele, como le duele a todo el mundo, como a todos los argentinos, porque él era joven, bueno, y no se merecía irse así, solo”.
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