miércoles 8 de julio de 2020
Espectáculos | Jimena Barón | Daniel Osvaldo |

El problema de salud que obligó a Jimena Barón a abandonar la convivencia con Daniel Osvaldo

La cobra estuvo dos semanas en la casa de su expareja y todos hablaron de reconciliación. Sin embargo, sorprendió a sus seguidores al mostrar fotos desde su departamento. ¿Qué pasó?

Después de haber estado quince días conviviendo con Daniel Osvaldo, el padre de su hijo Morrison, Jimena Barón regresó a su departamento. En sus redes sociales aclaró que no se reconcilió con el futbolista y que lo que hizo fue para darle un momento de alegría a su pequeño, ya que ella sufrió mucho por haberse criado con sus padres separados.

Lo que nadie se imaginaba es que un problema de salud también la impulsaría a volver a su hogar para hacer un tratamiento, Contó que tiene una complicación en el hombro y que tuvieron que inyectarla. Pronto deberán repetir el procedimiento.

No es filtro vintage, esta sucio el espejo.Lo otro es lo que queda después de 11 fernets.
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No es filtro vintage, esta sucio el espejo. Lo otro es lo que queda después de 11 fernets.

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"Siempre que el papá de mi hijo me dé lugar y muestre predisposición, voy a estar con una sonrisa enorme (y un vino). Viví toda mi vida con papás que se llevaron como el culo y duele. Haré siempre todo lo posible para regalarle otro capítulo de papás a mi hijo. Pasar página no significa perderse, ni olvidar, ni dejar de tener las cosas claras. Significa remendar, sanar. Todo lo que sea sanar y sentirse mejor será bienvenido, decisión 2020. Y eso para mí es un regalo que también me hago a mí misma, porque todos merecemos sentirnos mejor con la fórmula que nos haga más felices", escribió en su Instagram Stories.

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La cobra también aprovechó para aclarar que no está en la dulce espera: “Volví a mi casa porque estoy con un tratamiento en el hombro que me lo lastimé. Está todo bien”.

Fui a buscar a Momo, me dijo que no quería volver al departamento, que quería estar con el hermano el perro y el papá y con vos también, quedate. Padre adhiere, quedate. Se terminará el mundo? Me quedo. Hay pasto, recuerdo como se siente tener el sol en la cara, el perro y a mi hijo, el fin de la paz y el silencio, el quilombo que más extrañaba. Recuerdos cien mil por segundo, un millón, cien mil millones. Se abren vinos, potes de helado, se sigue recordando toneladas por minuto pero se ríe. Cumplo 33 años, se festeja, e inesperadamente es un cumpleaños de los mas lindos, muy inesperadamente. Momo nos regala un show de trap, se abre champán, pregunta si los sueños se cumplen. Daniel intenta justificar la torta ya comida (que hice yo hace 2 días) la vela y la bengala usada. El chiste del ensamble y las risas. Momo insiste en encender una bengala usada. Comienza eufórico a cantar el feliz cumpleaños en inglés, el padre en un acto patriótico se indigna. Bailamos hasta las 9 am. Vimos el amanecer. El alma se llena de curitas invisibles, se siente bien. Cuando el 2020 no podía ser más inesperado, se vuelve más inesperado. Lo abrazo, con todas las volteretas que me trae, lo abrazo muy fuerte. Me siento agradecida, en procesos de grandes aprendizajes, en búsqueda de cambios, de cierres, de nacimientos, de acomodar todo distinto y que se sienta mejor, de que sane lo que sigue jodiendo, de despedirlo, de perdonarme, no ser tan dura conmigo misma, de regalarme aceptación y sorpresa. Intento que no me afecte ni me lastime que piensan los demás de mí, mi vida, mis decisiones. Abrazo también las cagadas que me mandé e intento ser mejor persona todos los días, pero sin castigarme tanto. Los abrazo a ustedes del otro lado, que me llenan de amor, de verdad. Les agradezco la compañía incluso cuando anduve un poco desbrujulada. Les agradezco eso muchísimo. Los extraño, los veré cuando se pueda y les contaré y cantaré cosas distintas, estamos todos distintos verdad? Que así sea. Gracias por los mensajes y los lindos deseos, me siento muy feliz y afortunada Feliz cumpleaños para mí.
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Fui a buscar a Momo, me dijo que no quería volver al departamento, que quería estar con el hermano el perro y el papá y con vos también, quedate. Padre adhiere, quedate. Se terminará el mundo? Me quedo. Hay pasto, recuerdo como se siente tener el sol en la cara, el perro y a mi hijo, el fin de la paz y el silencio, el quilombo que más extrañaba. Recuerdos cien mil por segundo, un millón, cien mil millones. Se abren vinos, potes de helado, se sigue recordando toneladas por minuto pero se ríe. Cumplo 33 años, se festeja, e inesperadamente es un cumpleaños de los mas lindos, muy inesperadamente. Momo nos regala un show de trap, se abre champán, pregunta si los sueños se cumplen. Daniel intenta justificar la torta ya comida (que hice yo hace 2 días) la vela y la bengala usada. El chiste del ensamble y las risas. Momo insiste en encender una bengala usada. Comienza eufórico a cantar el feliz cumpleaños en inglés, el padre en un acto patriótico se indigna. Bailamos hasta las 9 am. Vimos el amanecer. El alma se llena de curitas invisibles, se siente bien. Cuando el 2020 no podía ser más inesperado, se vuelve más inesperado. Lo abrazo, con todas las volteretas que me trae, lo abrazo muy fuerte. Me siento agradecida, en procesos de grandes aprendizajes, en búsqueda de cambios, de cierres, de nacimientos, de acomodar todo distinto y que se sienta mejor, de que sane lo que sigue jodiendo, de despedirlo, de perdonarme, no ser tan dura conmigo misma, de regalarme aceptación y sorpresa. Intento que no me afecte ni me lastime que piensan los demás de mí, mi vida, mis decisiones. Abrazo también las cagadas que me mandé e intento ser mejor persona todos los días, pero sin castigarme tanto. Los abrazo a ustedes del otro lado, que me llenan de amor, de verdad. Les agradezco la compañía incluso cuando anduve un poco desbrujulada. Les agradezco eso muchísimo. Los extraño, los veré cuando se pueda y les contaré y cantaré cosas distintas, estamos todos distintos verdad? Que así sea. Gracias por los mensajes y los lindos deseos, me siento muy feliz y afortunada Feliz cumpleaños para mí.

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Sin embargo, Jimena no pudo ocultar que la pasó muy bien en la casa que Osvaldo tiene en Banfield. Encontró su ropa de cuando estaba embarazada, las cartas que le enviaron sus amigas cuando se fue a vivir a Italia y un montón de cosas que la conectaron automáticamente con aquellos momentos felices, que luego se terminaron convirtiendo en un calvario que derivó en separación.

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Jimena Barón y Daniel Osvaldo, juntos en cuarentena.

Jimena Barón y Daniel Osvaldo, juntos en cuarentena.