lunes 21 de septiembre de 2020
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Darío Lopilato sorprendió con una confesión sobre su pasado

Un actor con todas las luces.

"Nunca traté de tomar distancia de lo que soy y lo que vivo", reflexiona Darío Lopilato en la intimidad de su camarín del Teatro Opera, donde protagoniza Hello, Dolly!, de jueves a domingos, junto a Lucía Galán y Antonio Grimau. Algo particular sucede en avenida Corrientes al 800 y es que el nombre y la foto de Darío está en dos teatros, uno frente al otro frente. En el Opera estará hasta mediados de abril, con esta comedia musical y en el Gran Rex debutará con Casados con hijos, con 90 únicas funciones a partir del 12 de junio, y con la mitad de las entradas ya agotadas. Algo insólito para los tiempos que corren y él disfruta lo que le sucede. Dice que nunca se creyó "eso de la fama", y se saca fotos y saluda a cada persona que se acerca, con una enorme sonrisa.

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Luego, el intérprete reveló que, en algún momento su vida, soñó con ser futbolista. “Tenía esa fantasía de jugar en Primera, sí. En River, club del que soy hincha. Ahora juego todos los lunes, con amigos. No lo intenté, en realidad, porque me fui para el lado de la actuación: siempre me gustó hacer reír. En el primer club que jugué fue en El Trébol, a dos cuadras de casa, en Villa Urquiza. Me acompañaba mi viejo, los sábados a la tarde. Un día faltó un árbitro y lo pusieron a él a dirigir el partido y tenía que ser neutral. Yo soy delantero, pero ese día me pusieron en la defensa y le di mal un jugador, que voló y dio media vuelta. Se acercó mi viejo y no me sacó ni tarjeta amarilla ni roja, pero me tiró un correctivo y me gritó: ‘Vaya para allá, señor’. Tendría 7 años. Todos se reían porque los del club sabían que era mi viejo y los otros no entendían nada. Lo mío es otra cosa. Disfruto venir temprano al teatro, tomar un cafecito y orar unos minutos antes de salir a escena. Y cuando termina la obra, no me gusta salir volando para mi casa sino arreglar todo, colgar la ropa, irme tranquilo. Bajar del escenario después de hacer la obra, también es un momento hermoso para el actor”, resaltó.

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En cuanto a su primer trabajo como actor, Lopilato contó: “Un día una productora que pasó andando en bicicleta por la puerta de casa y la vio a Luisana sentada en la vereda. Tocó el timbre, salió mi vieja y le propuso que mi hermana estuviera en una agencia de publicidad. Justo salí yo, que tenía unos seis años y era bonito. Dijo que también podía ir. Fuimos y en el primer casting quedé elegido para una publicidad”.

Finalmente, Darío se pronunció sobre sus proyectos para el corto plazo. “Hay algo para tele y quiero hacer mi unipersonal, una obra que se llama Celular y comienza con un muchacho con un teléfono en la mano, y dos autos, uno debajo del otro y humo. Concluye que está muerto y quiere llamar a los amigos, a la madre para contárselo”, sentenció.

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