Por Laura Serra / Especial para Aire Digital desde Buenos Aires
El flamante presidente electo Alberto Fernández recibirá en diciembre próximo un Congreso más dócil que el actual mandatario Mauricio Macri. En efecto, el Frente de Todos dominará el Senado –con claro predominio kirchnerista- mientras que en la Cámara de Diputados engrosará su representación legislativa, aunque sin alcanzar la mayoría propia.
El resultado de las elecciones generales de ayer, sin embargo, no fue todo lo apabullante que se esperaba en el Frente de Todos. La sorpresiva mejora electoral de Juntos para el Cambio respecto de las Paso de agosto pasado, que le permitió reducir a la mitad la diferencia con el Frente de Todos, le quitó al peronismo el envión esperado, lo que se traducirá en una menor representación legislativa en la Cámara baja respecto de las previsiones originales. Según los datos del escrutinio provisorio, el Frente de Todos contará a partir de diciembre próximo con un bloque que rondará los 120 miembros, mientras que Juntos para el Cambio que, pese a su derrota, engrosará su bloque con 119 integrantes. Un virtual empate.
Así las cosas, ninguna de las dos principales coaliciones tendrá mayoría propia en el recinto, por lo que el futuro oficialismo peronista deberá depender del aporte de los bloques provinciales (algunos de los cuales ya expresaron su adhesión al Frente de Todos) y de otras fuerzas menores para arrimarse al número mágico de 129 legisladores que marcan el quórum y la mayoría.
En el Senado, mientras tanto, los resultados le sonríen al Frente de Todos. Con el triunfo de Fernández, la confluencia de la bancada K con los legisladores del bloque Justicialista y sus aliados reunirán 39 senadores en total, dos más de los necesarios para el quórum. Por su parte el bloque de Juntos por el Cambio pasará de los 24 integrantes actuales a 29, con sus aliados habituales. El cuerpo será presidido por la vicepresidenta electa, Cristina Kirchner, que hará de este cuerpo su bastión político.
Con la renovación parlamentaria de diciembre próximo, ambas cámaras presentarán una composición fuertemente polarizada. Este fenómeno obedece, en buena parte, a que las dos principales coaliciones en pugna concentraron la mayoría de los votos en detrimento de las terceras fuerzas, las cuales quedarán diluidas. Estas terceras fuerzas “neutrales” fueron las que, durante la gestión de Macri, actuaron como fiel de la balanza a la hora de sancionar las leyes.
El pobre desempeño electoral de Consenso Federal, de Roberto Lavagna, sumado al corrimiento de Sergio Massa y de los gobernadores peronistas al Frente de Todos en apoyo de Fernández, contribuyen a esta polarización legislativa. Así, el otrora bloque del peronismo no kirchnerista quedará reducido a prácticamente la mitad a partir de diciembre próximo.
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En el Senado se puso en juego un tercio de sus bancas en ocho provincias; el Frente de Todos se impuso en cinco distritos, Chaco Neuquén, Río Negro, Salta y Santiago del Estero. En tanto, Juntos por el Cambio se impuso, como se preveía, en la Capital y dio la sorpresa en Entre Ríos, donde se llevó las dos bancas por la mayoría.
En la Cámara de Diputados se pusieron en juego 130 bancas; de este total, el Frente de Todos se alzaba con 68 escaños, la mitad; buena parte de esta cosecha responde a su buen desempeño en Buenos Aires, donde obtuvo 19 de las 35 bancas.
La coalición que llevó al triunfo a Fernández ganó en casi todas las provincias, pero Juntos por el Cambio, que se lleva 56 de las bancas en juego, pudo descontar en los distritos más populosos, salvo Buenos Aires. En efecto, el actual oficialismo triunfó en la Capital (donde se alzó con 8 de las 12 bancas en juego), Córdoba (que ganó 6 de los nueve escaños) y Mendoza, donde el gobernador Alfredo Cornejo, primer candidato a diputado nacional, revirtió la derrota en las primarias. Allí, Juntos por el Cambio se llevó 3 de las 5 bancas en juego.
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La otra gran sorpresa fue Santa Fe donde Juntos por el Cambio se alzaba con 5 de las 10 bancas en juego gracias a una mínima diferencia a su favor frente al peronismo, que había ganado en la provincia tanto en las elecciones primarias como a gobernador.
Las malas noticias vinieron de Jujuy y de Corrientes, dos provincias comandadas por el radicalismo: en ambos distritos se impuso el Frente de Todos, tal como lo había hecho en las primarias de agosto pasado.
El frente Consenso Federal, por su parte, perderá caudal de diputados con la próxima renovación parlamentaria. Sus dos principales referentes, Marco Lavagna y Pablo Kosiner no pudieron renovar sus bancas en sus respectivos distritos, Capital y Salta. En Buenos Aires, sin embargo, el lavagnismo pudo sumar dos diputados con Graciela Camaño a la cabeza.
También fue pobre la elección del Frente de Izquierda, que no cosechó legisladores y perderá representación parlamentaria a partir de diciembre.




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