A pesar del estigma de la crisis de 2001 y de la desconfianza que aún genera el desembarco del organismo en el país, se abrió un inusual canal de comunicación entre la CGT y el FMI. Anteayer, a través de una teleconferencia, charlaron durante 25 minutos el triunvirato de mando de la CGT más Gerardo Martínez, jefe de la Uocra, y Claudio Lozano, de la CTA Autónoma, con Alejandro Werner, director del Departamento de las Américas, y Roberto Cardarelli, el jefe de la misión para nuestro país. Karina Manasseh, del departamento de Comunicaciones, ofició de moderadora de una conversación que estuvo guiada por la cordialidad y en la que no hubo intercambios tensos.
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En un intento por mostrarse moderados y flexibles, los directivos del Fondo exhibieron su interés en conocer las preocupaciones de los sindicalistas ante el nuevo escenario económico. Rompió el hielo Manasseh, con una presentación formal, y fue Werner el que abrió el intercambio, con detalles del préstamo de 50.000 millones de dólares.
“El programa cuenta con ajustadores importantes para que en caso de que los indicadores sociales muestren un deterioro, el Gobierno cuente con un financiamiento para fortalecer los programas sociales, en particular, el de la Asignación Universal por Hijo, y una protección a los gastos sociales mientras se aplican las medidas para corregir los desequilibrios fiscales”, argumentó Werner ante una de las consultas sindicales sobre el impacto del “ajuste fiscal” en los sectores más vulnerables.
Fuente www.lanacion.com.ar
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