En Argentina los combustibles se movieron al compás de la marcha del dólar. Debido a la fuerte suba del tipo de cambio que impacta de manera directa al precio de las naftas en el país, los combustibles, sin dudas, cierran el año entre la lista de productos que más aumentaron este 2018.
Con un mercado donde el estado decidió apostar a la libre competencia y apartarse de la fijación de precios, las petroleras comenzaron a actualizar los importes de acuerdo a la variación del dólar y del precio internacional del barril de petróleo.
En un mercado desregulado, las naftas acumularon una suba de hasta 75% en lo que va del año. Según las petroleras, la depreciación del peso y cierto salto de la cotización internacional del petróleo crudo explicaron ese incremento.
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Para el Gobierno, esta medida les generó mayores dolores de cabeza que soluciones. Ya que el encarecimiento de los combustibles tiene efecto directo en los números de inflación.
No solo sentimos el impacto en el bolsillo a la hora de pasar por el surtidor, sino de manera indirecta, a través de la mayoría de los productos que consumimos a diario.
Estos, tienen incidido el costo de logística y transporte, que posee como insumo el combustible. Así, al aumentar el gasoil, por ejemplo, se traslada a toda la cadena de distribución y valor que termina pagando el consumidor final.
A esto hay que sumarle el precio del transporte de pasajeros que afecta a la tarifa que pagamos para adquirir ese servicio.
Según registros de Aire de Santa Fe Digital, en estaciones de servicios de la ciudad, la Nafta Super de YPF (la petrolera líder del mercado, con el 55% de participación) subió un 62,30%, durante el año. La línea Premium Infinia escaló un 64%.
A su vez, en las estaciones de Shell, la Super subió un 64,18% y la V-Power acumuló un incremento del 62,96%.
Por su parte, el Gasoil no se quedó atrás. Superando inclusive al aumento de las naftas. La línea Premium de Shell llagó a subir más del 75% pasando de $24,82 en diciembre a $43.59 actuales.



Desde octubre de 2017, cuando el Gobierno Nacional autorizó la liberación del precio de los combustibles, no pararon de aumentar.
Solo en mayo se tomó un respiro, tras un acuerdo con el ahora ex-ministro Aranguren y las firmas petroleras.
Pero vale recordar que, a principios de noviembre, tanto Shell como Axion subieron muy fuerte los precios, a lo cual, YPF acompaño, pero con un incremento menor. De esta forma, se generó una diferencia de precios importante en los surtidores.
Así, sobre mediados de mes, con un dólar calmo y con la caída en la cotización internacional del petróleo, ambas marcas, decidieron recortaron parte de la suba y bajaron los importes de los combustibles, para competir mejor con la petrolera estatal.
A lo que, a principios de diciembre, YPF también se sumó a la baja de precios. Bajando entre un 1% y 1,5% las naftas. Sin embargo, las dos versiones de gasoil subieron un 3% en promedio.
Con esta medida, la petrolera estatal se acopló a la iniciativa de Axion y Shell, para ajustarse al precio internacional del barril de petróleo.
El argumento no sólo es la caída del barril Brent (desde octubre cayó más del 35%), el que se toma como referencia en la Argentina, sino también la estabilidad cambiaria, más allá del reacomodamiento del dólar en los últimos días.
Hay que tener en cuenta, que el derrumbe de la cotización del petróleo en un 37% desde el pasado 3 de octubre, cuando alcanzó los u$s 86,29 el barril (máximo en cuatro años), hasta los 54 dólares actuales. Permitió poner un freno a los aumentos de los combustibles en los surtidores.
El balance del año para los precios de los combustibles se resume en 14 aumentos y una suba promedio de más de 75%.
Por otra parte, cabe recordar que a partir de diciembre comenzó a regir la suba del impuesto a la transferencia de los combustibles (ITC), que fija la AFIP, y también el alza de los biocombustibles, una de las materias primas con las que se hacen las naftas, y cuyo valor lo fija la ahora Secretaría de Energía.
En este contexto, el área que conduce actualmente Gustavo Lopetegui, tras la renuncia de Javier Iguacel, ya empezó a trabajar en un esquema de contención de precios por medio de un “precio de referencia” que propone la secretaría de Energía al directorio de YPF para establecer así un programa de incremento de las naftas competitivo y acorde con el mercado mundial.
“No se trata de control de precios, porque el Gobierno puede hacer eso”. “Simplemente sugiere a YPF un precio de referencia en función de una ecuación en los precios internacionales y la competencia local”, dijo un funcionario de la cartera que maneja Lopetegui.
A la vez, desde la Secretaría de Energía se analiza también como mecanismo de regulación de los aumentos de naftas una presentación de denuncias por “competencia desleal” en el caso de que haya un comportamiento oligopólico de diferentes empresas petroleras en función del precio de referencia que surja desde YPF.
En definitiva, mientras tanto, a pesar de una pausa puntual, los vaivenes del dólar en contacto con los precios de los combustibles no hacen más que avivar la llama de la inflación que este año se encamina a cerrar por arriba del 45%.
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