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Economía

Este año, los alimentos subieron por encima de la inflación

Los alimentos, aquellos productos más básicos de consumo en el hogar, registraron este año incrementos de precios por encima del nivel general de la inflación. Mientras el Índice de Precios al Consumidor (IPC) que informó el INDEC mostró una suba promedio del 32,4% en los primeros nueve meses de 2018, los alimentos y bebidas no alcohólicas treparon el 35,8%, según los datos oficiales.

También en la variación mensual de la inflación, se hizo evidente que, mientras la aguja de los precios en septiembre subió 6,5%, los productos de la canasta lo hicieron a un ritmo del 7%.

La inflación de septiembre fue de 6,5%, las más alta del año y acumuló un 40,5% en 12 meses, según difundió el INDEC.

Según el INDEC, entre los artículos que más subieron durante el mes pasado, se alinearon el pan francés tipo flauta que subió 16,7% y pasó a costar $67,25 el kilo; los fideos secos, que aumentaron 20,1%, las hamburguesas (20,4%) y el aceite de girasol (17,6%). También hubo aumentos fuertes estacionales en algunas frutas y verduras, como las bananas que subieron 24,9% y 31,6% en el caso de las batatas, advirtió Clarín.

►Leer más: IPC Nacional: lo que más subió y lo que bajó en septiembre

Con todo, si bien, el traslado de la devaluación a los precios se fue dando gradualmente, todavía queda por trasladarse una parte de la devaluación del peso que superó el 50% en lo que va del año. Un proceso que también se está dando “de a poco” porque la demanda -con ingresos que no aumentan en la misma proporción- no convalida subas de precios muy abruptas, aclara Clarín. De ahí, que el consumo también registrara una caída de casi 4% también en septiembre.

El “peso de la comida“, según un relevamiento de la consultora W, que dirige el analista Guillermo Oliveto, es del 22,5% en promedio, según los ingresos de los hogares.

En la apertura, según los distintos segmentos socio económicos, el peso de la compra de estos productos, claramente, va aumentando en la base de la pirámide social.

Así, mientras en la clase alta (ABC1), el gasto del supermercado pesa un 7%; para la clase media alta (C2), un 16,5%) y para la clase media baja (C3), representa un 27%, para la clase baja superior (D1), implica un 46,5% y para la más baja (D2), el 53%. En tanto el restante 47%, es destinado a los otros consumos, como ropa, alquiler, servicios, tarifa, educación y transporte, entre otros.

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