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Líderes transformacionales: habilidades blandas de los gerentes coach

El buen desempeño de los colaboradores de una empresa depende de su emocionalidad. Los gerentes coach, en su rol de líderes transformacionales, deben acompañarlos a través de la escucha, del diseño de espacios emocionales expansivos y espacios de innovación co-creativos.

El actual mundo de los negocios requiere de una nueva conciencia integral. Es aquella que surge de un proceso que conduce al pensamiento humanista con centro en el desarrollo y la salud física y emocional de un colaborador. Y para eso, la figura de gerentes y directores como líderes motivacionales de sus equipos y capaces de desplegar habilidades blandas es fundamental porque hoy se requiere de una nueva conciencia: “Una mirada integral de las personas en el trabajo que trascienda la mirada mecanicista de ver números en vez de colaboradores y que espera que los directores de equipos puedan identificar el potencial de sus empleados y establecer una relación de entendimiento con un sesgo motivacional que les dé confianza y que permita a los trabajadores abrir nuevos espacios de negocios para expandir y hacer crecer la compañía”, según señala Cristina Oneto, CEO y founder de Talentum.

En ese sentido, un gerente emocional o líder transformacional es un sujeto que desarrolla la autoconciencia porque para conocer a su comunidad debe primero conocerse a sí mismo. Sabe, además, que en el ejercicio del liderazgo debe haber equilibrios y, para eso, desarrolla habilidades que le permitan controlar sus emociones y construir vínculos amorosos y de crecimiento. “Este liderazgo se centra más que nunca en la persona”, cuenta el español Joan Clotet, asesor en talento e innovación digital. El camino, dice, “empieza en el autoconocimiento y la gestión de emociones propias y se enfoca en los demás con vocación de servicio y con buenas preguntas a tiempo como principal herramienta”. El líder que es a la vez coach tiene, en la actualidad, “un rol más orientado a la mentoría que a la supervisión”.

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“Hay una conciencia donde equivocarse y aprender está bien visto y donde ya no hay lugar para la indicación autoritaria, el reto y la exigencia”, señala Cristina Oneto, CEO y founder de Talentum.

“Hay una conciencia donde equivocarse y aprender está bien visto y donde ya no hay lugar para la indicación autoritaria, el reto y la exigencia”, señala Cristina Oneto, CEO y founder de Talentum.

De la imposición a la sugerencia como acción motivacional

El líder transformacional no impone sino que sugiere. Escucha más de lo que habla y se esfuerza por hacerlo libre de prejuicios, entendiendo que lo ve es su propio marco de pensamientos. Es consciente que lo que está observando no es la realidad, sino lo que sus competencias y saberes adquiridos le permiten ver. Por eso pregunta, para de esa manera poder ampliar su zona de conocimiento. “Con interés genuino en las necesidades y las motivaciones de su equipo, este líder conectará más por propósito y valores que por una motivación extrínseca como la compensación salarial o los beneficios”, explica Clotet. Esto promueve que las personas se sientan reconocidas, apoyadas y parte de un proyecto que vale la pena, “una de las palancas de motivación más potentes”, asegura.

El aprendizaje como camino

A estas nuevas habilidades blandas o soft skills relacionadas con la escucha activa, el trabajo en equipo y la residencia, entre muchas más, es necesario aprenderlas, algo que sin dudas, es posible ya que para convertirse en líder positivo o un buen gerenciador emocional “podemos inspirarnos en aquellas personas a las que reconocemos como tales en nuestra vida personal o profesional”, señala el especialista español. Y para eso, no hay que ser perfectos, sino reconocer ”que no sabemos, pedir ayuda a tiempo, escuchar con intención de aprender e incluso saber dar un paso al lado cuando sea necesario”, explica Joan Clotet. Por eso, este tipo de liderazgo exige nunca estar quieto en la zona de confort, sino hacer el esfuerzo de experimentar la incomodidad para enfrentarse al universo de los propios sesgos y a lo que todavía queda por conocer. “Estamos frente a un estilo de liderazgo más emocional que racional y eso es lo que nos distingue de las máquinas en una era progresivamente digital y gobernada por algoritmos y la inteligencia artificial”, afirma.

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”Reconocer que no sabemos, pedir ayuda a tiempo, escuchar con intención de aprender e incluso saber dar un paso al lado cuando sea necesario”, son algunos de los valores que destaca el español Joan Clotet, asesor en talento e innovación digital.

”Reconocer que no sabemos, pedir ayuda a tiempo, escuchar con intención de aprender e incluso saber dar un paso al lado cuando sea necesario”, son algunos de los valores que destaca el español Joan Clotet, asesor en talento e innovación digital.

Los vínculos que estos líderes generan ya no se basan “en la autoridad formal, sino en la capacidad de gerenciar la emoción y el conocimiento porque la figura del “capataz” orientado solo al resultado y que es demasiado racional es interpelada porque ha quedado obsoleta”, agrega Cristina Oneto. La especialista continúa diciendo que “hay ahora una conciencia de respeto donde equivocarse y aprender está bien visto y donde ya no hay lugar para la indicación autoritaria, el reto y la exigencia”. De aquí que el poder provenga no de manera innata, sino más bien de una responsabilidad: la de ser un guía de la comunidad con la que comparte valores buscando no el beneficio propio sino el bien común.

El trabajo proactivo y positivo se consigue con emociones saludables como la alegría, la inspiración, la gratitud, el amor y la confianza y el gerente coach es un manager de ellas. Por eso cuando se atienden de manera real las emociones de los empleados, aumenta la confianza como un valor importantísimo del grupo y lo que deviene es todo ganancia: “Mejora el trabajo en equipo de los mandos medios, se alinean los propósitos y los valores compartidos a la estrategia comercial y comienzan a aflorar las mejores acciones innovadoras”, concluye Cristina Oneto.

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