En el último día del mes, el dólar minorista subió 46 centavos y terminó la semana en $46,10 según el promedio que realiza el Banco Central de la República Argentina (BCRA).
Por su parte, en el mercado mayorista, la divisa trepó 21 centavos hasta los $44,76. Con un importante volumen negociado, la divisa norteamericana operó con tendencia mixta e irregular, pero con un final en el que se impuso la demanda por cobertura.
Este mercado es donde operan bancos, grandes empresas y el Central, y cuya cotización termina incidiendo luego en el canal minorista, donde compran los ahorristas.
En una semana, el mayorista acumuló un descenso de 6 centavos y el minorista 4 centavos por arriba de los niveles del viernes pasado.
El dólar Banco Nación (BNA), que habitualmente tiene una de las cotizaciones más bajas del mercado, terminó en los $45,80, 30 centavos por arriba de los niveles del jueves.
Según analistas, en una rueda mixta y con un buen volumen negociado, sobre el final de la jornada reapareció demanda por cobertura que impulsó el precio de la divisa en el mercado mayorista.
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Por su parte, subió el riesgo país, el indicador que muestra cuánto más tiene que pagar la Argentina para endeudarse comparado con Estados Unidos. Esta variable sumó 4,7%, a 985 puntos básicos y se aproxima nuevamente a los 1.000 puntos.
Durante las últimas semanas, el Banco Central logró doblegar la tendencia alcista, interviniendo en el mercado de futuros y consiguió que, sobre el final de la rueda, apareciera oferta genuina, contribuyendo a recortar gran parte de la suba inicial.
A su vez, nuevamente, convalidó una baja de tasas de las LELIQ, que llegaron a superar el 74% anual, hace unas semanas y hoy se ubican en 70,73%.
Además de las tasas altas, el Central está vendiendo todos los días los US$ 60 millones a cuenta del Tesoro.
Durante mayo el tipo de cambio subió un 1,63% respecto del final de abril pasado y de esta forma acumula un incremento del +18,66% en lo que va del año.
Así el dólar cumple un mes de una cierta estabilidad luego de que el 29 de abril el Banco Central consiguió la vía libre del FMI para intervenir en el mercado dentro de la “zona de no intervención”. Eso ocurrió luego de que en marzo el tipo de cambio aumentara más del 10% y con ello se encendieran las luces amarillas de un nuevo episodio de volatilidad cambiaria como los de 2018.
Ahora la entidad monetaria podrá vender dólares dentro de la “zona de no intervención”, aún si el tipo de cambio se ubicara por debajo de $ 51,448, cuyo monto y frecuencia dependerán de la dinámica del mercado”.
El ajuste del tipo de cambio significará un desafío para la baja de inflación que el Gobierno proyecta para los próximos meses.
Una suba del dólar tiene un impacto rápido en los precios de bienes como alimentos y combustibles, que deteriora aún más las proyecciones de inflación y vuelve a golpear al tipo de cambio. Sumado al riesgo electoral, se deterioran las expectativas económicas y complica el panorama, retroalimentando la incertidumbre.







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