viernes 14 de agosto de 2020
Economía | IFE | Santa Fe |

El 80% de los 682.081 santafesinos que cobran el IFE tiene entre 18 y 44 años

Los niveles de marginalidad que se reflejan a partir de la cantidad de personas que cobran el IFE son alarmantes. Santa Fe se encuentra dentro del promedio nacional.

En la Provincia de Santa Fe perciben el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) 682.081 personas de las cuales 411.190 tiene entre 18 y 34 años. Esta franja etaria representa el 60,3% del total. Si sumamos los 136.899 que tienen entre 35 y 44 años, salta al 80%, según un Informe del ente pagador, la ANSeS.

Se trata, por cierto, de un porcentaje alarmante agravado, además, porque el bono de $ 10.000 se abona a una persona por familia que no tenga al menos un integrante con ingresos formales en relación de dependencia, autónomos o monotributistas superior a la categoría C.

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La ciudad de Santa Fe es una clara muestra de la multiplicación de la pobreza en el país.

La ciudad de Santa Fe es una clara muestra de la multiplicación de la pobreza en el país.

Por consiguiente esos 682.081 son personas que integran familias vulnerables que viven en condiciones de indigencia o pobreza, donde se destaca la población más joven que no solo tiene comprometido su presente sino también su futuro, incluidos sus familias, y en especial los hijos menores. Considerando un promedio de 3 personas por hogar, el IFE engloba de manera directa e indirecta a la mitad de la población de Santa Fe.

El 20% de la población

Los 682.021 beneficiarios representan el 19,3% de la población santafesina (3.536.418). En relación a la población en edad de recibir esta prestación, que va de 18 a 65 años, asciende al 31,1%. Y trepa al 44% sobre los 1.537.635 de la población económicamente activa santafesina,

Esos 682.081 son personas que integran familias vulnerables que viven en condiciones de indigencia o pobreza.

De los 682.081 beneficiarios, la mayoría son mujeres: 381.800. Y 300.281 son varones.

También son mayoría – 421.829- los que cobran este subsidio y son informales o desocupados. Le siguen los 168.815 que también son informales y cobran la Asignación Universal por Hijo (AUH), otros 64.910 son monotributistas de las categorías más, 18.851 se desempeñan en el servicio doméstico y 7.676 son beneficiarios del plan Progresar.

Los 168.815 titulares santafesinos que cobran la AUH son padres de más de 340.000 chicos menores que se desarrollan en un ambiente de privaciones.

Cifras similares al promedio nacional

Si bien los datos más fuertes se ubican en el Norte del país -en Formosa alcanza al 80,1% de la PEA, en Santiago del Estero al 71%, en Chaco al 68,8% y en Corrientes al 65,3%- las cifras santafesinas son muy similares al promedio nacional ilustran el altísimo nivel de informalidad, precariedad y vulnerabilidad social de la Provincia. Y como dice el Informe oficial “este escenario es verdaderamente alarmante si consideramos que sus causas no obedecen exclusivamente a la situación extraordinaria de la pandemia mundial, sino que presenta rasgos estructurales”.

Este escenario es verdaderamente alarmante si consideramos que sus causas no obedecen exclusivamente a la situación extraordinaria de la pandemia mundial, sino que presenta rasgos estructurales. Este escenario es verdaderamente alarmante si consideramos que sus causas no obedecen exclusivamente a la situación extraordinaria de la pandemia mundial, sino que presenta rasgos estructurales.

El Informe de la ANSeS reconoce que “si bien el IFE surgió como una respuesta a la situación económica y productiva coyuntural que implica el aislamiento obligatorio, pone sobre la mesa problemas estructurales. En particular, expone cómo la desigualdad también es un factor amplificador de los efectos negativos de la pandemia. Las elevadas tasas de trabajo informal en el mercado de trabajo y la fragilidad de muchos sectores ante situaciones imprevistas quedan evidenciadas”.

También “al analizar la focalización del IFE se observó que, en términos relativos, las provincias más vulnerables, es decir, aquellas con mayor incidencia de la pobreza e indigencia, presentan los mayores índices de cobertura. También que existe cierta tendencia a una mayor cobertura entre las mujeres y en los grupos etarios más bajos, que son el sector de la población más castigado por el desempleo, la desigualdad y la informalidad e inestabilidad laboral”.

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