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Economía Deuda externa |

Dos meses claves, que definirán el rumbo económico del gobierno

La Argentina enfrenta dos escenarios muy diferentes: que haya acuerdo con los acreedores privados y con el FMI, o que no se llegue a un acercamiento en las negociaciones.

Las negociaciones del Gobierno con los acreedores para la reestructuración de la deuda pública tendrán definiciones clave durante el mes próximo. A esta altura, pocas dudas caben que el resultado de esa negociación será fundamental en el diseño del plan económico que el Gobierno instrumentará en los próximos meses. Para decirlo en buen romance: a partir de la definición de cuánto y cómo se le pagará a los acreedores (si habrá prórroga de vencimientos, quita de capital o de intereses), el Gobierno podrá resolver qué margen de recursos tendrá en su presupuesto para atender las demandas internas y enfrentar las presiones domésticas en una economía estancada que todavía no da señales de recuperación.

El ministro de Economía, Martín Guzmán, y el propio presidente Alberto Fernández, son los actores protagónicos en las negociaciones que ya arrancaron. Por de pronto, el Gobierno logró que esta semana la Cámara de Diputados aprobara casi por unanimidad el proyecto de ley marco de sustentabilidad de la deuda pública bajo legislación extranjera, en el cual se establecen las condiciones para encarar el proceso de reestructuración. Este apoyo mayoritario de todas las fuerzas políticas significa, para el Gobierno, un respaldo fundamental en el diálogo con los acreedores. La semana próxima el proyecto será convertido en ley por el Senado: en esos días, el presidente Fernández estará de gira por Italia, España y Francia en busca del respaldo de los mandatarios de esos países en el proceso de renegociación. Mientras tanto, el ministro Guzmán se entrevistará con la jefa del FMI, Kristalina Georgieva, en Roma.

Este apoyo mayoritario de todas las fuerzas políticas significa, para el Gobierno, un respaldo fundamental en el diálogo con los acreedores.

El Presidente tiene fuertes expectativas depositadas en su gira europea. Este viernes Fernández tendrá, a partir de las 16, un encuentro con el primer ministro italiano, Giuseppe Conte, y a las 17, una reunión con el presidente Sergio Mattarella. El martes 4, el Presidente hará un viaje en el día a España, donde se verá con el presidente Pedro Sánchez; el miércoles 5, en tanto, compartirá un almuerzo de trabajo con el presidente de Francia, Emmanuel Macron, en el Palacio del Elíseo. De todas estas visitas, Fernández espera obtener un guiño favorable que le permita pulsear con el FMI la renegociación de la deuda.

Una misión al país

El FMI, en tanto, ya resolvió que enviará a mediados de febrero una misión a la Argentina. En su visita a Estados Unidos, del que acaba de regresar, el ministro Guzmán evitó dar precisiones sobre el programa fiscal y financiero de la Argentina. De hecho, el FMI omitió ofrecer un panorama económico sobre la Argentina debido al "alto grado de incertidumbre" ante la ausencia de ese plan. Alejandro Werner, directivo del FMI abocado a la renegociación de la deuda argentina, dijo que esperaban definiciones "en las próximas semanas".

Algunos ven la demora como un colateral ineludible del cambio de gobierno, el tiempo que se tomó Alberto Fernández para terminar de ensamblar su gabinete, y la propia inexperiencia de Guzmán. Otros, más pesimistas, directamente hablan de impericia, y recuerdan que el tiempo apremia por la urgencia que imponen los próximos pagos de la deuda. La viabilidad de la fecha límite que puso Alberto Fernández, el 31 de marzo, está en duda.

Febrero aparece como un mes bisagra. No sólo por las negociaciones que encaran Fernández y Guzmán sobre la renegociación de la deuda pública nacional.

Febrero aparece como un mes bisagra. No sólo por las negociaciones que encaran Fernández y Guzmán sobre la renegociación de la deuda pública nacional. En febrero también se decidirá la suerte la oferta que el gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, le hizo a los bonistas de la provincia. Es la primera gran prueba del oficialismo en los mercados internacionales. En Estados Unidos, hay quienes temen también que sea el primer default.

En el gobierno nacional siguen con preocupación los pasos de Kicillof. Por de pronto, Guzmán anticipó que el lanzamiento de la oferta que le realizará a los bonistas bajo legislación extranjera se concretará en la segunda semana de marzo. De la recepción que se obtenga de los acreedores a esta oferta dependerá el derrotero que tendrá la economía argentina y, en definitiva, la suerte política del presidente Fernández.

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