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Carlos Leeb, ex futbolista de 57 años identificado con Chacarita Juniors.
Figura del ascenso reveló el drama que le toca vivir tras ganas mucho dinero
Carlos Leeb contó que el vínculo con Chacarita se volvió una parte central de su vida: “Chaca me dio la oportunidad de jugar al fútbol. Yo arranqué a los 24 o 25 años, en Chacarita; donde tuve continuidad, donde me protegieron y me abrieron las puertas, sabiendo que venía como con 15 operaciones. Me aceptaron, me hice hincha, la gente me hizo hacer hincha...".
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Sin embargo, reconoció que las malas decisiones lo llevaron a esta crisis personal: “Gané plata en el Ascenso, eh... como técnico también. Pero hice malos negocios; me han estafado, me he equivocado, he tocado fondo... No me tiembla el pulso para pedir o pedir ayuda. Hay gente de Chaca que me está ayudando", acentuó para luego afirmar: "Quiero disfrutar mi vida o, lo que pueda, disfrutar lo que me queda, en Chacarita. En lo que sea".
De goleador e ídolo a pedir una pieza para vivir en el club de sus amores
Con la voz entrecortada, el Gato Leeb explicó que su mayor deseo hoy es volver a estar cerca del club: “Acepto las cosas como se dan. Por ejemplo, en mi casa, no estoy trabajando. Y lo acepto. Alguna vez se va a dar... De utilero, no digo técnico porque ya está hablado, pero en algún lugar. Me gustaría tener una pieza y un baño dentro del estadio o en el poli y laburar para Chacarita”, algo similar a lo de Pablo Vicó en Brown de Adrogué, quien llegó a instalarse a pocos metros del campo de juego.
El exentrenador del Funebrero en 2014 incluso bromeó con su amor por los colores: “Capaz que me case con Chacarita. Yo llevo 37 años de casado y a esta altura la relación no es buena, así que, si me separo me caso con Chacarita. De ser amante va a ser mi amor. Es mi amor eterno, siempre lo fue, desde que lo empecé a vivir".
Un testimonio que conmovió al mundo del Ascenso y expuso la dura realidad de un símbolo que pide ayuda.