Pero el éxito venía acompañado de una presión que le generó una enfermedad. El pánico se adueñó de su organismo y lo limitaba en su vida diaria. "Solo había tres jugadores con los que podía perder, al resto tenía que ganarles, si no me sentía mal, fracasado, un perdedor", siguió Söderling en Sveriges Radio, la emisora pública de Suecia.
El ganador de diez títulos ATP contó de manera cruda las presiones a las que son sometidos los deportistas de elite y cómo la vorágine no permite hacer un parate y replantearse cómo seguir.
En 2011, el pánico lo dominaba y amenazaba su integridad física y la de su familia. Después de derrotar a David Ferrer en el ATP de Bastad, el sueco decidió conducir hasta su casa en lugar de volar, aproximadamente unos 550 kilómetros. En mitad del recorrido perdió le vista y la audición y su mujer debió ponerse al volante. "Me entró pánico, empecé a llorar”, dijo.
robin soderling
El ex tenista sueco, Robin Söderling, reconoció que durante su etapa como profesional fue presa del pánico y hasta pensó en suicidarse varias veces.
Y continuó: “Lloraba y lloraba. Cada vez que pensaba en salir a la cancha, entraba en pánico. Por primera vez sentí que independientemente de cuanto quisiera, no podía, ni aunque me pusieran una pistola en la sien. Llegué a buscar en Google cómo suicidarme", reveló sin titubear porque "cualquier cosa era mejor que esta vida en el infierno".
Ese partido ante el español Ferrer sería el último de su carrera, aunque el punto final lo puso en 2015 cuando le diagnosticaron munonucleosis. Una enfermedad que se transmite por la saliva o la sangre.
"Rara vez hablamos de problemas psíquicos en la elite deportiva mundial, por eso quería contarlo. A los que se dedican al deporte y a sus padres les digo que entrenen duro y se lo tomen con calma. Haz deporte y sueña, pero si tienes éxito, mantén la perspectiva y búscate una vida, algo que yo no he hecho hasta ahora", concluyó Söderling.