El genio rosarino ha aterrizado este miércoles pasadas las nueve de la noche en la terminal de vuelos privados del aeropuerto de El Prat. Leo ha tardado unos cuarenta minutos en abandonar las instalaciones aeroportuarias atendiendo los trámites burocráticos. Iba acompañado de Pepe Costa, el responsable del departamente de Atención al jugador.
Fuera le esperaba un amplio dispositivo de seguridad mucho más numeroso que en otras ocasiones debido a la enorme expectación mediática que había provocado su regreso. Un par de furgonetas de los Mossos d’Esquadra, compuesta por unos diez efectivos, se instalaron en la puerta para darle protección. Cuando salió por el acceso principal, Messi, con rostro cansado por el largo viaje y serio, no contestó las preguntas de los periodistas. Se montó en un taxi y se marchó.
Este jueves será arropado por el vestuario azulgrana después de que el club emitiera este miércoles un comunicado oficial condenando el castigo de la FIFA por sus insultos a un juez de línea en el partido de la albiceleste ante Chile. El FC Barcelona expresó su “sorpresa e indignación ante la actuación de oficio de la Comisión Disciplinaria de la FIFA para sancionar a Messi” y consideró además “injusta y totalmente desproporcionada la sanción de cuatro partidos”. El comunicado del club concluyó así: “El FC Barcelona quiere reiterar su apoyo a Leo Messi, deportista ejemplar por su conducta dentro y fuera de los terrenos de juego”.
En la misma línea se pronunció Luis Suárez tras el Perú-Uruguay: “La sanción es totalmente injusta porque a partir de ahora van a tener que empezar a suspender a toditos los jugadores que protesten, que insulten. Así que me parece totalmente desmedida e injusta” .
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