Con la intención de quitarle referencia a los defensores rivales y explotar los ataques por las bandas con Ángel Di María y Cristian Pavón, la Pulga flotó por el centro del ataque, aunque sin peso ofensivo porque la pelota no le llegó casi nunca.
Tan aislado estuvo por momentos que terminó recostado por la derecha, cerca del delantero de Boca, tratando de iniciar el juego en ese sector, por lo que Argentina se quedó sin nadie que llegara por el medio. Incluso en varios pasajes bajó hasta la mitad de la cancha para tomar contacto con la pelota, tal vez el peor síntoma de que el rendimiento estaba, una vez más, lejos del esperado.
En el inicio del complemento y casi sin quererlo asistió a Gabriel Mercado, quien marcó el segundo tras desviar un remate del 10 que buscaba el arco. Recién en el final del partido y cuando ya había ingresado Sergio Agüero para ponerse de 9, se liberó y generó una ocasión que podría haber terminado en gol de no ser porque el remate salió a las manos de Lloris.
Sobre la hora hizo lo mejor del partido al ubicar al Kun con un excelente pase para que, de cabeza, ponga las cosas 4-3 y estire la definición del partido hasta los segundos finales. No alcanzó.
El final, con una nueva eliminación incluida, lo encontró lamentando la derrota y cabizbajo, como casi siempre en este ciclo, donde tuvo pocos socios para jugar y, en consecuencia, terminó aportando muy poco para llegar al sueño de ganar la Copa del Mundo por tercera vez.
Fuente: https://tntsportsla.com
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