Los miles de hinchas que se dieron cita sobre la avenida Soldati, en el centro de Tucumán, divisaron el micro que trasladaba al plantel de River y comenzaron a delirar.
Las banderas flamearon de manera intensa, los flashes se reprodujeron, las bengalas se encendieron, las camisetas se elevaron ante Marcelo Gallardo y sus jugadores, quienes no tuvieron necesidad de "mover los flequillos" para que todos empiecen a gritar.
Gritos por acá y gritos por allá. Contenidos por vallas, observados por la seguridad, los hinchas no dejaron de gritar. Como si una banda de rock estuviese delante de ellos.
La excitación fue mayor cuando los protagonistas bajaron del bus y enfilaron a sus posiciones. A la de los hinchas enfervorizados que hicieron frente al calor previamente con varias "achilatas", helados crema de refrescante sensación.
El plantel cruzó la avenida como cuando Los Beatles se presentaron en el mítico, pero ya derrumbado y luego reconstruído, Shea Stadium en 1965.
Sólo se percibieron gritos y más gritos. Todos querían su foto con Ponzio, con el "Oso" Pratto, con "Nacho" Scocco, De La Cruz, Pinola y hasta el "Beto" Bologna fue requerido.
Las mujeres tucumanas, en gran cantidad, declararon a los cuatro vientos su fanatismo por cada uno de ellos y movieron cada rama de la arboleda que cubre el parque 9 de Julio.
Las estrellas de la noche habían bajado sobre la avenida Soldati, a 12 cuadras de la Casa Histórica de la Independencia, e hicieron delirar a una multitud.
Si algún encargado del hotel hubiese ubicado parlantes para ponerle música a la noche, "Twist And Shout", la versión beatle, era la adecuada.
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