Efectivos de la Policía Federal llegaron esta mañana a la empresa Celestino Spahn S.A, ubicada en calle Europa al 6.800, por orden la jueza federal porteña María Romilda Servini, que investiga una denuncia realizada por Graciela Ocaña en 2014 – y luego ampliada en 2017- que daba cuenta de una serie de posibles defraudaciones con los fondos que administraba la Jefatura de Gabinete de la Nación en el marco del Programa “Fútbol Para Todos”.
Según la investigación, la AFA funcionaba como “una gran financiera” articulada con “decenas de cuevas financieras” donde los clubes, a pedido de Julio Grondona y Luis Segura , llevaban los cheques para cambiarlos por efectivo, pero con un descuento desproporcionado, de hasta un 30% del total.
En el juzgado ya saben que hay al menos 15 cuevas financieras vinculadas a importantes dirigentes del fútbol sospechadas de corrupción y fraude, pero estiman que las cuevas de este sistema podrían superar el centenar.
En este caso particular de Unión, los cheques eran traídos desde Buenos Aires por el presidente del Club Luis Spahn, que después los cambiaba en su empresa Celestino Spahn S.A.
La Institución emitió un comunicado donde explica cómo se realizaba el cambios: “cheques de AFA, emitidos en el marco del programa Futbol Para Todos, y que fueran oportunamente descontados en la cuenta corriente de la firma Celestino Spahn S.A., con obtención de las mejores tasas de mercado, con autorización de Comisión Directiva, existiendo actas notariales que fueron presentadas ante las instituciones bancarias, lo que brinda certeza sobre lo expresado”.
Mirá el comunicado de Unión
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