Fue un fenómeno irrepetible. Un obelisco de 2,16 metros y 131 kilos que era capaz de anotar, tomar rebotes y asistir con una facilidad asombrosa. ¡Y que hasta jugó de base! Que estableció marcas aún imbatidas y ganó dos títulos en la poderosa NBA. Y que, fuera de la cancha, era un auténtico personaje que aseguró haber mantenido relaciones con miles de mujeres, y nunca se casó.
Y que, entre tantos récords increíbles que estableció, hay uno que a casi 60 años de haberlo logrado, sigue asombrando a propios y extraños: el 2 de marzo de 1962, marcó ¡100 puntos! en un partido de básquet (cuando su equipo, los Philadelphia Warriors, superó por 169-147 a los New York Knicks), algo que –a la fecha– nadie pudo igualar. El que más se acercó fue el malogrado escolta Kobe Bryant que, el 22 de enero de 2006, marcó 81 tantos en la victoria por 122-104 de Los Ángeles Lakers ante los Toronto Raptors.
Pero, igual, este formidable tirador quedó a 19 puntos de The Big Dipper (La Osa Mayor), cuya leyenda se agiganta cada día más
Destino de grandeza
Wilton Norman Chamberlain nació el 21 de agosto de 1936 en Filadelfia, Pensilvania, y fue uno de los nueve hijos del matrimonio compuesto por William Chamberlain, un soldador, y Olivia Ruth Johnson, una empleada doméstica.
Desde muy pequeño se destacó en la práctica del atletismo (especialmente en salto en largo y en alto) pero, finalmente, se volcaría por el básquet: a los 10 años, ya medía 1,83 metro y, cuando ingresó a la Overbrook High School de Filadelfia, ¡2,11 metros!
No tardaría en destacarse en los Overbrook Panthers, donde promediaba muy altas puntuaciones y, por eso, cuando terminó sus estudios secundarios muchas universidades quisieron reclutar al prodigio en el que se había convertido. En sus cinco años en esta escuela, anotó un total de 2252 puntos, promediando 37,4 tantos por partido.
Wilt ingresó a la Universidad de Kansas en 1955, e integró el equipo de los Kansas Jayhawks. El 3 de diciembre de 1956, Chamberlain debutó como pivote y, en su primer partido en esta posición, anotó 52 puntos y capturó 31 rebotes.
Con 16 años, Wilt adoptó una identidad falsa –haciéndose llamar George Marcus– y, en la temporada 1953-1954, jugó en los Quakertown Fays, un equipo profesional del estado de Pensilvania. Al año siguiente fue elegido por los Philadelphia Warriors, pero no pudo debutar en la NBA hasta 1959 porque, por entonces, los reglamentos de la entidad prohibían sumarse a la liga antes de cumplir cuatro años en la universidad.
En este lapso, Chamberlain jugó una temporada con los legendarios Harlem Globetrotters. El entrenador Abe Saperstein ubicó a Wilt como ¡base!, puesto en el que también brilló merced a su enorme capacidad de tiro, asistencias y penetraciones. Sin dudas, Chamberlain fue el jugador más alto que haya ocupado la posición de base.
El récord que aún perdura
El viernes 2 de marzo de 1962 se produciría un hecho deportivo único. Esa noche jugaron los Philadelphia Warriors –como se los conoció entre 1946 y 1962; desde allí y hasta 1971 fueron los San Francisco Warriors y, a partir de ese año y hasta la actualidad, son los Golden State Warriors– que, ya clasificados para los playoffs, recibieron a los New York Knicks en el Hersheypark Arena, con solo 4124 espectadores en las tribunas ya que, a todas luces, era un partido muy poco atractivo…
¿Quién podría imaginarse lo que sucedería? Wilt Chamberlain aspiraba a mantener sus 50 puntos ¡de promedio! en esa temporada y, como ya había anotado más de 70 en varios partidos de su carrera, no era descabellado pensar que mantendría su ritmo arrasador en los tableros rivales.
Chamberlain anotó 13 de los 19 primeros tantos de su equipo y, a pesar de la férrea marca de Darral Imhoff, no pudieron detenerlo en ningún momento. Así, Wilt anotó 23 puntos en el primer cuarto, con 9-9 en libres.
En el segundo parcial, Chamberlain continuó a paso firme y, a pesar de sufrir varias infracciones (por lo que fue muy seguido a la línea de libres), los Knicks supieron que, esa noche, al gigante no habría modo de anularlo.
Al finalizar el primer tiempo, sumaba 41 puntos en su haber. "Solía llegar al vestuario con 30 o 35 puntos (convertidos), así que 41 tampoco era gran cosa", recordaría años después sobre el partido que aún hoy es legendario.
Pero sus propios compañeros percibieron que, esa noche, algo distinto podría suceder. Por caso, apenas ingresaron al vestuario, el base Guy Rodgers gritó: "¡Pásensela a Wilt, a ver cuántos puntos puede marcar"! Todos sus compañeros lo miraron y, con el visto bueno de Frank McGuire, entrenador de los Warriors, que aprobó esta táctica de juego, salieron a disputar el segundo tiempo.
El plan resultaría tremendamente efectivo y, los Knicks, lo sufrirían en su tablero. Apenas había pasado un minuto del tercer cuarto, que Chamberlain ya había superado los 50 puntos. Ni siquiera las triples y cuádruples defensas planteadas por los neoyorquinos fueron capaces de frenar a Wilt quien, al final de ese tercer parcial, ya sumaba ¡69 puntos!
El pivote estaba a solo nueve tantos de superar su propio récord (el 8 de diciembre de 1961, había anotado 78 puntos y capturado ¡43 rebotes! contra Los Ángeles Lakers). Y así fue: tras 2’09” del último cuarto, con un libre convertido, la marca ya era historia. A partir de ese momento, Dave Zinkoff, el anunciador de los Warriors (el speaker, como lo llaman los estadounidenses), iba diciéndoles a los presentes el nuevo récord que Chamberlain iba estableciendo con cada doble o simple que anotaba.
Como los Knicks tomaron nota de que el único objetivo de los Warriors era hacerle llegar la pelota a Wilt, cambiaron otra vez de estrategia y, entonces, el conjunto de la Gran Manzana comenzó a frenar al resto de compañeros de Chamberlain: con tal de evitar que la americana llegara a las manos del pivote local, sumaron una falta tras otra.
Cuando restaban solo 2’30” para el final del partido, Wilt sumaba ¡92 puntos! En la siguiente posesión anotó un doble y, tras recuperar rápidamente otra pelota, marcó dos tantos más con una bandeja. Y siguió: con casi 1’30” por jugar, Chamberlain tomó un alley oop enviado por el escolta York Larese y quedó a dos puntos de una marca histórica.
Falló sus tres lanzamientos siguientes pero, cuando faltaban 46” para la chicharra final, Wilt se elevó cerca del aro y, tras su tiro que dio en el tablero, la pelota ingresó en el aro rival. ¡Wilt Chamberlain acababa de anotar su punto número 100!
Semejante hazaña desató la locura del público, que invadió el campo de juego para felicitar a quien, con sus 2,16 metros y 131 kilos, había dado una clase magistral de magia en una cancha de básquet. Tal fue la euforia de los hinchas que, el partido, estuvo interrumpido casi diez minutos hasta que el campo de juego quedó libre y pudieron disputarse los 46” que restaban.
Chamberlain hizo un partido perfecto, único, irrepetible y, al ser reemplazado, sus números indicaban que había anotado 100 puntos (con un goleo por cuartos de 23, 18, 28 y 31, respectivamente), tras encestar 36-63 tiros de campo y un total de 28-32 en libres. Im-pre-sio-nan-te.
Su carrera en la NBA
Entre 1959 y 1965, jugó para los Philadelphia Warriors (a partir de 1963, se los llamó San Francisco Warriors) y, entre 1965 y 1968, lo hizo para los Philadelphia 76ers., con el que obtuvo su primer anillo en la NBA.
A este título lo conquistó en la temporada 1966-1967, con 30 años, tras imponerse por 4-1 en la final del Este a los Boston Celtics (y cortándoles su extraordinaria racha de ocho anillos consecutivos) y, a los San Francisco Warriors (justo su ex equipo) por 4-2 en la final. Sin dudas, ese conjunto integrado por Chamberlain, Hal Greer, Chet Walker, Billy Cunningham, Wali Jones y Luke Jackson, está entre los mejores de todos los tiempos.
Entre 1968 y 1973, actuó para Los Ángeles Lakers, con el que conquistaría su segunda corona. Fue en la temporada 1972-1973, cuando tenía 35 años, y con 20 puntos de media por partido. “Miro hacia atrás y veo que mis primeros siete años comparados con mis siete últimos son una broma en términos de anotación. Paré de lanzar porque los entrenadores me pidieron hacerlo, y lo hice. A veces me pregunto si eso fue un error”, le dijo Chamberlain al Philadelphia Daily News tras derrotar 4-1 en la final a los New York Knicks.
Tras un litigio con los Lakers (se sumó a los San Diego Conquistadors, de la recientemente formada ABA –American Basketball Association– que competía con la NBA, y que luego desaparecería), se retiró como jugador, aunque dirigió durante un año en San Diego.
Wilt fue el propietario de una popular discoteca en Harlem, Nueva York, llamada Smalls Paradise y, también, protagonizó distintos anuncios publicitarios. En 1984 participó en la película Conan, el destructor(junto con Arnold Schwarzenegger), donde interpretó a Bombatta, y escribió algunos libros. Entre ellos destaca Who's Running the Asylum? Inside the Insane World of Sports Today (¿Quién dirige el asilo? Dentro del loco mundo de los deportes de hoy), publicado en 1997, en los que criticó a la NBA por no respetar a los jugadores del pasado.
Su vida personal
En su primer libro, A view from above (Una vista desde arriba), publicado en 1991, aseguró haber tenido sexo con 20.000 mujeres. Solo él y su alma saben la verdad, pero lo que sí es seguro es que nunca se casó, ni reconoció un hijo o se conoció la existencia de alguno. “Solo hacía lo que era natural: perseguir mujeres lindas, fueran quienes fueran y estuvieran donde estuvieran”, admitió.
Es más: según reconoció, la noche anterior al partido donde marcó 100 puntos, la pasó con dos de sus amantes y que casi perdió el tren para viajar a disputar el mismo.
Wilt Chamberlain falleció el 12 de octubre de 1999 en su mansión de Bel-Air, un lujoso barrio residencial de Los Ángeles, California. Su corazón dijo basta mientras dormía, y tenía 63 años. Sus restos fueron cremados y, sus cenizas, entregadas a su familia.
Su legado
Chamberlain es el jugador que actualmente posee más récords de todos los tiempos de la NBA, con 72 y, muchos de ellos, son seguidos por marcas que él mismo estableció. Wilt fue el único que terminó su carrera –de 14 temporadas– con promedios de doble dígito (30,1 y 22,9), además de poseer los cuatro mayores promedios de puntos de la historia: en la temporada 1961/1962, llegó hasta los 50,4 tantos; en la de 1962/1963, alcanzó los 44,8; en la 1960/1961, los 38,5 y, en la anterior, los 37,6.
Durante siete de los 14 años fue el máximo anotador de la temporada; en 11 fue el máximo rebotero, y hasta encabezó las estadísticas de asistencias, con un promedio de 8,6 en la 1966/1967. En total, anotó 31.419 puntos en 1045 partidos oficiales en la NBA.
Por eso, Chamberlain es considerado por la mayoría de los especialistas como el jugador de básquet más dominante de todos los tiempos. Fue nombrado el MVP cuatro veces; integró el mejor quinteto de la NBA en ocho temporadas y el segundo quinteto en dos y, en 1978, ingresó al Basketball Hall of Fame, en Springfield, Massachusetts.
Genio y figura, siempre vivió a su manera y, sobre el partido donde marcó 100 puntos, reconocería: "Si me hubiera dedicado sólo al básquet y no hubiera salido la noche anterior, habría llegado a los 140. No fue tan asombroso". Simplemente, único.




