El tiempo no cierra la herida para la selección argentina. La historia futbolística condenará para siempre aquel 31 de agosto de 1969. Jornada en la cual los jugadores de la albiceleste se volvieron caminando junto a los hinchas, desde la Bombonera a los lugares más recónditos de Buenos Aires.
El tiempo no olvidará jamás, la consecuencia futbolística que generó las intervenciones de Armando Ruiz, Aldo Porri, Oscar Ferrari y Juan Martín Oneto Gaona a lo largo de ese año en la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), en plena dictadura de Juan Carlos Onganía, llamada “Revolución Argentina”, que había destituido de su cargo el día 28 de junio de 1966 al mandatario radicalista Arturo Illia, en un contexto histórico donde la política argentina estaba seriamente condicionada por el accionar de las Fuerzas Armadas.
Concentración paupérrima de la selección argentina en la previa
A modo de preparación, Argentina jugó una serie de amistosos frente a Paraguay y Chile, pero la mala producción involucró la renuncia de varios entrenadores, por lo que la conducción técnica recayó en Adolfo Pedernera. Se ubicó en el Grupo 9 con rivales en la previa “accesibles”: Perú y Bolivia.
Pero el seleccionado nacional pagó caro el precio de la improvisación: le tocó disputar los primeros dos encuentros en condición de visitante, y luego los dos restantes en La Bombonera, lugar elegido en aquellos tiempos por la AFA para que el combinado nacional pueda disputar sus respectivos encuentros.
Sendas derrotas en Lima y La Paz en los primeros dos encuentros, pusieron al equipo literalmente contra las cuerdas. La victoria ante Bolivia en el tercer encuentro por 1 a 0 en La Bombonera dio esperanzas para un posible triple empate y reedición posterior del triangular para seguir buscando la clasificación, en caso de conseguir la victoria ante Perú.
Pero por desgracia esto no ocurrió, marcando esta fecha de la cual se cumplen 54 años en el día de hoy, como un punto de inflexión en el cual el fútbol argentino comenzó a comprender que la improvisación no era sinónimo de buenos resultados.
Una jornada triste para el fútbol argentino
Cejas; Gallo, Perfumo, Albrecht y Marzolini; Rulli, Pachamé y Brindisi; Marcos, Yazalde y Tarabini fueron los once protagonistas de una las jornadas más tristes de la historia de nuestro fútbol.
En aquel 31 de agosto de 1969, los hinchas argentinos en La Bombonera miraban atónitos el doblete de “Cachito” Ramírez, con los que Perú alcanzó el empate por 2 a 2 que los clasificó a la máxima competición futbolística a nivel mundial y decretaba la única ausencia de la selección argentina en un mundial por motivos futbolísticos.
Aquel equipo peruano llegaría a los Cuartos de Final de la Copa Mundial de la FIFA de Mexico 1970, donde cayó por 4 a 2 con los que finalmente serían campeones: aquella selección brasileña que destilaba buen fútbol por parte de Pelé, Jairzinho, Rivelino y Tostao, entre otros.
El dato
Fue la única vez que la Selección quedó fuera de una Copa del Mundo dentro de la cancha. Las ausencias anteriores, fueron por asuntos políticos y desacuerdos con la entidad madre del fútbol mundial debido a la imposibilidad de albergar la Copa Mundial.
Luego de ese día, fueron trece presencias ininterrumpidas en Copas Mundiales de la FIFA para la Selección Argentina. El fracaso que significó aquel empate con sabor a mil derrotas, comprendió una nueva forma de entender los tiempos de preparación para el equipo nacional en torno a las competencias de máximo nivel.
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