menu
search
Deportes Selección Argentina | Argentina | Deportes

El "Argentinazo": cómo fue la mayor movilización de público de la historia de nuestro país

Cinco millones de personas colmaron este martes las calles de Capital Federal para celebrar el triunfo de la Selección en el Mundial Qatar 2022. Este día será igual de recordado y celebrado que aquel en que la Scaloneta tocó el cielo en el Estadio Lusail.

Todo fue una fiesta. Desorganizada, desbordada, descontrolada, desaforada, pero una fiesta al fin. Se congregaron de forma desinteresada cinco millones de personas en los puntos más importantes de la Ciudad de Buenos Aires con la meta de poder ver aunque sea de muy lejos a sus campeones.

La ciudad se tiñó de celeste y blanco, no había rincón sin gente, techo o tarima sin alguien subido cantando o árbol soportando el peso de decenas de adultos. Todo se desarrolló, siempre teniendo en cuenta la cantidad de público en las calles, dentro de los parámetros normales.

Festejos Seleccion Argentina Buenos Aires (15).jpeg
La Plaza 25 de Mayo fue uno de los puntos a los que la gente más se dirigió para celebrar la obtención del Mundial Qatar 2022.

La Plaza 25 de Mayo fue uno de los puntos a los que la gente más se dirigió para celebrar la obtención del Mundial Qatar 2022.

Para tomar noción del volumen de gente del que hablamos, cinco millones de personas equivalen a diez recitales que el Indio Solari realizó en Olavarría (se estima que 500.000 "ricoteros" fueron a esa localidad) o 62 shows de Coldplay en el Estadio Monumental. Durante el día, las autoridades y políticos fueron los principales apuntados por el "caos" en que se había convertido la ciudad por la falta de organización para desarrollar un festejo, pero la realidad es que casi ningún lugar del mundo -quizás ninguno- pueda estar listo para contener a esa cantidad de gente, más allá de que las jugarretas políticas y la puja entre el Gobierno de la Ciudad y Nación incidieron de alguna forma en este "argentinazo".

Familias, amigos, otros solitarios que se aliaban a desconocidos, niños en hombros de los responsables de cuidarlos, color por doquier, los parrilleros y vendedores ambulantes, trabajadores varios e hinchas de todos los puntos del país compusieron un día que quedará marcado en nuestra historia. No solo por el ya mencionado gentío que llenó el espacio público, sino por el comportamiento general. Los hitazos del Mundial no faltaron. Se cantaron todos. Absolutamente todos. "Abuela la la la la", "Muchachos, ahora nos volvimos a ilusionar", "Argentina, Argentina" y hasta el himno nacional se entonaron con la misma intensidad en todas las calles. Si el General José de San Martín pudo ver de alguna forma lo ocurrido este martes estaría orgulloso de su obra.

Festejos Seleccion Argentina Buenos Aires (10).jpeg
La Ciudad de Buenos Aires se tiñó de celeste y blanco con las cinco millones de personas que recorrieron sus calles enfundadas en banderas y con camisetas de la Selección Argentina.

La Ciudad de Buenos Aires se tiñó de celeste y blanco con las cinco millones de personas que recorrieron sus calles enfundadas en banderas y con camisetas de la Selección Argentina.

La sociedad argentina, golpeada incansables veces por las crisis económicas, olvidó por un momento todo eso y salió a las calles con otra cara. Dejó la versión amargada en casa para tomarse hasta lo que más detesta en la diaria como algo digno de disfrutar porque entendía que estaba formando parte de algo más grande: si había que esperar para cruzar una calle no había problema, si había que aguardar en un embotellamiento, tampoco. Si por accidente se chocaban los hombros con el de enfrente al caminar no se pedían disculpas, directamente se fundían en un abrazo y se empezaba a cantar "Argentina ya salió campeón" hasta que sea el momento de moverse de un punto al otro de la ciudad. La Scaloneta marcó el camino y la gente, fiel a lo que su equipo indica, lo sigue sin cuestionar, es que los éxitos recientes demuestran que esta es la forma que te acerca a los objetivos planteados.

Basta con decir que extranjeros curiosos vinieron al país cuando Argentina llegó a la final de Qatar 2022 para vivir la "experiencia" -porque ser argentino es una experiencia- de cómo nos ponemos por el fútbol. Escuchar hablar en inglés, portugués, con acento español o idiomas algo incomprensibles para nuestros oídos no era raro entre la muchedumbre. Este martes no existieron fronteras, todos nos aceptamos en la calle como pares, todos fuimos campeones porque así nos lo hicieron sentir nuestros jugadores que vivieron con la misma intensidad todo lo ocurrido.

Festejos Seleccion Argentina Buenos Aires (19).jpeg
Sin forzar nada, la felicidad brotó en cada calle. El público argentino demostró una vez más el fervor y la pasión con la que vive los sucesos.

Sin forzar nada, la felicidad brotó en cada calle. El público argentino demostró una vez más el fervor y la pasión con la que vive los sucesos.

Por supuesto que hubo imprudentes, irresponsables y hasta algunos que no saben medir cómo festejar, pero fueron muchas más las muestras de solidaridad y cuidado por el otro. Vecinos lanzando agua desde balcones para refrescar a quienes lo necesitaban, otros que permitían recargar botellas con agua para paliar el calor o los que regalaban hielo para lo mismo hubo por toda la ciudad. Fue una fiesta, no se debe permitir que nadie cambie el foco de todo lo ocurrido ayer.

Ni siquiera cuando se confirmó que los jugadores ya no realizarían el recorrido programado el ánimo del público se vino abajo. La Copa ganada fue una excusa para desatar una ola de felicidad necesaria para un país al que las alegrías les pasan muchas veces por el costado. Sabernos campeones del mundo nos cambió para siempre.

Este 20 de diciembre, el fútbol y nuestros campeones lograron lo impensado: cerrar la grieta. Fue una fiesta porque nos permitimos adelantar la Navidad y celebrar sin pedirle permiso a nadie. Una vez más utilizamos el fútbol para acercarnos y recobrar la memoria de todo lo bueno de ser argentino que, más que nunca, es una religión, una manera de vivir.