Nació al sur del conurbano bonaerense, en la localidad de Monte Grande, el 17 de diciembre de 1942. A diferencia de otros colegas que alcanzaron fama en el puesto, no quería ser arquero. Su sueño era ser médico y tenía notables condiciones para el atletismo y la gimnasia. De manera fortuita, mientras cursaba el colegio como pupilo en Salto Argentino, en uno de los habituales picados de fútbol que lo tenían como wing derecho su notable contextura física lo forzó a ir al arco, ante la lesión de un compañero.
“Tenía 17 años. Las agarré todas. Volaba de palo a palo, iba arriba, abajo y eran todas mías. ¿Usted me pregunta si yo sabía algo de eso? Nada, nada. Era la intuición algo que me salía solo. Pero lo principal eran mis músculos, los grandes reflejos que yo tenía para todos los juegos”, rememoró en una nota publicada en la revista El Gráfico.
Se volcó de lleno a los estudios universitarios en la ciudad de La Plata y despuntaba el vicio de jugar de manera amateur, en la quinta familiar y también con sus amigos en los potreros del barrio, en Lomas de Zamora. Nunca se atrevió a probarse en las divisiones inferiores, pero un dirigente de Los Andes lo descubrió en uno de esos partidos y lo convenció para ficharlo en el club, donde participó en siete partidos en el certamen de la Primera B.
Al año siguiente, por consejo de su compañero Oscar Tomás López, se incorporó a préstamo a la tercera división de Huracán. En el club de Parque de los Patricios pudo debutar en la Primera División, desplazando del puesto al paraguayo Justo Zayas. Sin embargo, su etapa más prolífica la realizó en San Lorenzo, donde completó cinco temporadas entre 1966 y 1970.
Integró el formidable plantel de Los Matadores que se consagró como el primer campeón invicto del fútbol argentino, en el Metropolitano de 1968. Sus atajadas fueron fundamentales para conseguir ese lauro, más aun al tener como suplente a otro gran portero como Agustín El Mono Irusta. Aquel equipo que dirigía el brasileño Elba de Padua Lima, conocido como Tim, estuvo conformado por Sergio Bismark Villar, José Rafael Albrecht, Alberto Rendo, Carlos Veglio, Roberto Telch, Rodolfo Fischer, Victorio Nicolás Cocco, Miguel Tojo, Oscar Calics y Pedro González, entre otros. En este torneo solo recibió 10 goles en 22 partidos. Este sábado 4 de agosto, justamente, se cumplen 50 años del título logrado por San Lorenzo.
Debido a una deuda económica, posteriormente emigró al fútbol brasileño, para jugar entre 1971 y 1974 en América de Río de Janeiro, Esporte Clube Bahía y Corinthians, donde compartió equipo con Rivelino. Su extensa trayectoria se completa con pasos en Atlanta (1975), Gimnasia y Esgrima La Plata (1976), Unión Española de Chile (1977 a 1980), Banfield (1981 y 1982), Colón de Santa Fe (1983) y Peñarol de Mar del Plata, donde se retiró en 1985.
La constancia y su impecable técnica lo terminaron consolidando finalmente como uno de los referentes en el puesto durante dos décadas a nivel profesional. En el fútbol argentino totalizó 374 partidos, más otro centenar en el exterior.
Tuvo el honor de ser convocado para la Selección Argentina. Debutó en un partido amistoso ante México, el 22 de agosto de 1967, cuando le tocó reemplazar al Gato José Miguel Marín al promediar el segundo tiempo. En dos años solo participó en cuatro encuentros, en los que atajó un penal en un amistoso ante Paraguay disputado el 15 de mayo de 1968. La última vez fue en un clásico con Uruguay, por la Copa Newton.
Su despedida fue en otro encuentro amistoso, esta vez entre futbolistas mayores de 35 años. Fue en 1987, con una victoria 1-0 ante Brasil por la primera edición de la Copa Pelé, en el estadio Pacaembú. Tuvo como rivales a figuras de la talla de Jairzinho, Rivelino, Edú y Paulo César Carpegiani, entre otros.
Junto a otros colegas como José Ramos Delgado y Alfredo Rojas fue también uno de los impulsores de la “Casa Mutual de Ex-Futbolistas”, un emprendimiento para ayudar social y económicamente a jugadores retirados.
Al conocer su historia, Osvaldo Ardizzone -uno de los íconos del periodismo deportivo- lo bautizó como “el arquero sin escuela”. Años más tarde, le inventó el apodo que lo acompañó por siempre y lo volvió popular: Batman.
Quedará en la memoria colectiva su singular marca que cosechó en su paso por Brasil. Oficialmente se enfrentó quince veces con Pelé (un goleador implacable y por entonces el mejor jugador del fútbol mundial), quien nunca pudo convertirle un tanto.
En 1981 regresa del retiro y vuelve a atajar para el Club Atletico Banfield, por expreso pedido de su ex-compañero en San Lorenzo de Almagro, el Bambino Veira,que daba sus primeros pasos como DT. En Banfield jugaría por la temporada 1981/1982.
En 1983, pasaría a Colón, club en donde pondría punto final a su carrera.
Fuente: https://www.clarin.com
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