En 2009, Umbro desembarcó en Santa Fe para vestir a Colón, un club con el que había trabajado durante los 90, una etapa en la que el club consiguió el ascenso a Primera División (1995) y logró clasificar a la Copa Libertadores (1997). En reemplazo de la alemana Puma, la empresa británica había terminado contrato con Independiente –que hizo el camino inverso al sabalero- y pretendía presentarse con todas las luces otra vez en la capital provincial.
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Luego de confeccionar diseños que quedaron en la historia del Sabalero y que, hasta hoy, son camisetas deseadas por los hinchas rojinegros, la marca volvió a la ciudad con la vara muy alta. Pero el comienzo no fue el esperado.
A comienzos de ese año, Colón presentó su nueva indumentaria, sin diseños innovadores, ni templates que harían original al Sabalero por sobre el resto de clubes que vestía la empresa. Pero no sólo quedó ahí, sino que una de las cuatro camisetas que se presentaron quedó grabada en la memoria de los santafesinos. Y no por buenos motivos justamente.
Es que luego de presentar la indumentaria titular, alternativa y una segunda alternativa, Umbro, en su intención por buscar la originalidad, sacó a la luz la camiseta “escamas”.
Siendo similar a la habitual roja y negra que Colón utiliza la mayoría de partidos, esta presentaba un efecto que imitaba las escamas de un pez, para hacer juego con el apodo de “Sabalero”, pero no salió como lo esperaban.
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Esta camiseta nunca se usó de forma oficial, sólo apenas un partido por la Copa Ciudad de Santa Fe de ese año y en partidos de divisiones inferiores. Las repercusiones entre los fanáticos rojinegros no fueron las mejores.
El descontento del público impidió que el equipo en el que jugaban Esteban "Bichi" Fuerte, Germán Rivarola, Sebastián Prediger, Diego Pozo, entre otros, utilicen esta indumentaria en un partido por los puntos.






