El presidente del club, Karl-Heinz Rummenigge, aseguró que la decisión de la UEFA de jugar el partido con público "es para dar un paso hacia la nueva normalidad" y confirmó que su club correrá con los gastos de las pruebas obligatorias.
"No tenemos ningún interés en que nuestra gente regrese a Múnich infectada con el coronavirus. Por el momento hay 2.100 personas que quieren estar con nosotros", dijo Rummenigge en declaraciones recogidas por el diario español Sport.
Bayern Munich y Sevilla jugarán el jueves el primer título europeo de la temporada que disputan el campeón de la Champions League (el primero) y el ganador de la Liga de Europa (el segundo).
De acuerdo a lo anunciado por la UEFA, el partido se jugará en el Puskás Arena con público de ambos equipos y el estadio estará habilitado en un 30 por ciento de su capacidad.
El máximo organismo futbolístico europeo repartió la mayoría de la entradas entre sus patrocinadores y el público local, concediendo 3.000 localidades a cada uno de los clubes.
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