Tenía de hacer uno por abajo de la barrera y, al partido siguiente, otro colocando la pelota en el ángulo apuntando al palo del arquero. Pero a la Pulga no le alcanzó: en el partido clave en la pelea por el título, se despachó con otro remate excepcional que dejó a todos boquiabiertos.
El crack argentino fabricó una falta en el borde del área, justo para su perfil zurdo. De ahí en más, pasó lo que todos sabían que iba a pasar: colocó la pelota en el césped, apuntó y ejecutó con precisión quirúrgica para que la estirada de Jan Oblak sea solo un intento desesperado por torcer un destino indeclinable.
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