Para celebrar al santo patrono de Irlanda no quedan dudas que tomar cerveza y vestirte de verde son la mejor opción. Todo comenzó en el siglo XVII como conmemoración religiosa a San Patricio en la tierra de los duendes colorados, las ollas de oro y los tréboles de cuatro hojas. Debido a la emigración de millones de irlandeses de sus tierras, explorando nuevos horizontes, escapando de la Gran Hambruna (1840 – 1850) o simplemente para reunirse con sus familiares ya asentados en otras tierras, la festividad se fue adaptando.
Buscando nuevas formas de celebrar el día de “Saint Patrick”, los emigrantes y sus hijos que habían llegado a Estados Unidos se encargaron de convertir la fiesta como la conocemos hoy. La primera celebración americana registrada fue en Boston en el año 1737.
La cerveza verde
Una de las características típicas de este día es que todo sea verde, ¡hasta la cerveza!
Una de las teorías de porque tiene ese color es que historiadores cuentan que como rito regular de esta fecha, a la pinta de cerveza se le ponía un trébol para “tomar buena suerte”. Pero en realidad no es por eso.
Nueva York, 1914. En medio de los acalorados festejos del 17 de marzo en el Schnerer Club, el doctor Thomas Hayes Curtin presentó su creación: la cerveza verde. Para seguir con la tradición de que todo tenía que ser de color verde, el doctor, descendiente de irlandeses, llevó una cerveza ámbar teñida. Luego se conocería que Curtin utilizó un producto para blanquear ropa, venenoso para la salud. Hoy la cerveza verde se sigue consumiendo, sin blanqueadores y con colorantes para alimentos.
Por qué se toma cerveza
Al ser eventos tan masivos, la tradición religiosa fue quedando de lado y la cultura irlandesa popular tomó lugar: grandes jarras de cerveza, trajes verdes, tréboles y “leprechauns” -los pequeños duendes irlandeses- reemplazaron a San Patricio.
El río verde
Uno de los eventos del Día de San Patricio más famosos del mundo es el teñido anual del río Chicago. Se lleva a cabo el sábado previo al 17 de marzo y es una tradición de las generaciones de habitantes de Chicago que se remonta a más de medio siglo atrás.
Cada año, residentes y turistas se alinearán en los puentes y el pintoresco paseo fluvial para ver las brillantes aguas verdes: el agua comienza a ponerse verde a las 9 de la mañana y solo mantiene su color durante unas cinco horas. En los diferentes estados de Estados Unidos se celebran grandes desfiles y eventos.
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