En la actualidad, son muchas las miradas que se lleva la escena musical argentina, en cuanto a sus músicos y músicas emergentes. En muchos rincones del país, existen artistas de primer nivel que se abren paso en la escena y uno de ellos, es Juan Robles. El artista nacido en Mar del Plata de tan solo 19 años, carga una trayectoria en la que se incluyen dos álbumes, singles y participaciones en proyectos de otros músicos.
El músico, se encuentra recién llegado a la ciudad de Buenos Aires presentando su más reciente trabajo llamado "Perspectiva Buksed"; un álbum con 19 canciones registradas en un show en vivo en la ciudad que lo vio crecer. El disco, entremezcla diversos géneros musicales que van desde el rock, el candombe, lo progresivo y experimental; acompañado de su particular voz. En una entrevista en exclusiva con AIRE, Juan Robles nos abre las puertas de su delirio creativo para conocerlo en profundidad.
—En tus redes sociales se puede observar un Juan Robles desde muy niño conectado con su instrumento ¿cómo arrancaste con la música?
—Empecé de muy chico porque mis padres siempre estuvieron en ambientes artísticos. Mi padre es músico y mi mamá es bailarina y actriz. De chico tuve mucho tango y es el núcleo de mi vida. De ahí sale estar todo el tiempo rodeado de artistas y de conocer muchísimas cosas de alrededor, extras musicales, como por ejemplo la noche; eso me generó un aprendizaje interesante.
En este sentido y no es falsa modestia, siempre peco de vanidoso, no creo que sea un gran tecladista. Creo que me gusta mucho el laburo de escribir canciones y creo que mi fuerte está ahí. Ni siquiera en la lírica o en la música, sino en el artefacto; y tal vez en el artefacto final más que nada. Me parece la parte donde al menos, mejor me muevo.
—¿Hay recuerdos del primer acercamiento al piano?
—Estudié guitarra y toqué guitarra desde muy chiquitito, pero nunca me enganchó... siempre fui muy vago y lo soy actualmente. Intento cada día mejorar eso para lograr cierto régimen, pero me di cuenta de que la guitarra no era mi instrumento. Tenía 7 años cuando la abandoné y había empezado a tocar a lo 5.
Un día vi la película de Ray Charles, estaba en casa de mis abuelos y la enganché en la tele a los 7/8 años y dije.. quiero tocar ese instrumento. Arranqué con el piano bastante tiempo después pero sabía que eso quería hacer, después llegaron las canciones...
—"Notas de voz", fue tu primer álbum ¿cómo fue el proceso de este disco?
—Ese disco lo compuse alrededor del 2017 y en la actualidad, lo borré de las redes. Tenía 14 años cuando escribí esas canciones y por entonces tenía la simple inquietud de ver si tenía la capacidad real de llevar a cabo un proyecto con mis canciones y con músicos amigos de primer nivel. Creo que logré enmarcar algo, logré reconocer una cierta capacidad para hacer toda una producción musical, de arreglos, ensayos y demás; y hasta ahí. Fue como; bueno "puedo hacerlo" pero lo que está adentro, el núcleo de ese disco me parece que es inmaduro. No reniego de eso, es algo que en algún punto me pone orgulloso pero lo borré porque me parece que las canciones están verdes.
En ese sentido, no reniego de ese pasado, de ese momento brillante, hermoso, de mucha alegría con amigos músicos y de mucho aprendizaje. Sino fuera por eso, no podríamos estar acá, haciendo lo que estamos haciendo y apostando por otro tipo de canciones. Pero era muy chico y me gusta que esas cosas tal vez, queden en un segundo plano. A mi me gusta sacar lo que no es solemne, está todo bien.. no pasa nada. En algún momento lo publicaré de nuevo en las plataformas.. no pienso mucho en eso.
—Entre medio surgió la propuesta del mismísimo Billy Bond para tocar ¿es así?
—Yo de pibe, antes de hacer notas de voz.. cerca del 2014/15 le envié a Billy Bond un material que tenía grabado por aquel entonces de una banda llamada "Lagarto Invisible" que hacíamos rock progresivo, tipo Emerson Lake & Palmer con dos músicos amigos. Esa agrupación mutó y le mandé ese material. Se ve que le gustó y un día me llamó para grabar unos pianos para unos temas de la nueva "Pesada del Rock And Roll" para un disco que iba destinado para ayudar a Alejandro Medina que no estaba pasando un buen momento de salud (estaba padeciendo una Hepatitis C crónica).
El tipo me llamó, me dijo si podía venir a Buenos Aires... yo estaba en Mar del Plata, me desperté de una siesta tremenda cuando vi el mensaje. Lo llamé y me vine para acá con mi viejo. Tuve el privilegio de tener la capacidad económica para viajar hasta Buenos Aires. Vinimos y al otro día fuí al estudio ION donde grabamos. Me mostró la canción y participé en 3 canciones. El disco contó con la participación de Charly García, Pablo Lescano, Fito Páez, Hugo Fattoruso, Daniel Melingo, Marilina Bertoldi, Gillespi, Rubén Rada, Simón Poxyran, Black Amaya, Barbi Recanati, Juanito Moro y Fernando Noy.
—En épocas de pandemia, donde por protocolos se paralizaron los shows en vivo y el sector cultural, se veía que en un bar de Mar del Plata (El Argentino) armabas en conjunto a otros artistas, shows en las veredas que comenzó a tener mucha repercusión ¿cómo fue esa experiencia?
—Luego de cuidarnos como correspondía, diversos protocolos indicaban que no se podía tocar en ningún lado (algo que siempre me pareció una gran estupidez) y la situación se volvió insostenible. Por lo que teníamos el bar, que es como la casa de los músicos (muchos nos conocimos ahí) y era como el living de tu casa. Empezamos a tocar en la vereda el año pasado, cagados de frío.
Al principio no iba nadie... íbamos de clandestino en clandestino y todos los días tocábamos de 2 a 7 de la tarde. Un día, el baterista me dijo "tenes los dedos violetas". Un dolor en los dedos increíble por el frío, pero tocábamos por la manija, hasta que en un momento empezaron a aparecer un montón de músicos, de amigos de amigos hasta que se desmadró todo...se cortaba hasta la calle espontáneamente. Se fue al re carajo y estoy convencido que eso sí fue bisagra en mi vida.
Fue bisagra porque aprendí muchísimo de toda la gente que fue ahí; del ambiente marplatense, de músicos y músicas de nuestra generación, ya que no hubo un tipo, ni uno que fuera con malas intenciones. Todos, hicieron un aguante enorme y con ellos, pasaban muchas cosas después de tocar. Nos juntábamos y éramos más de 45 músicos, pero sin un conflicto ya que considero que hay un cambio de chip en esta nueva generación donde hay un interés real por acompañar al otro. Todo esto, se mantuvo aproximadamente por 4 meses.
La pandemia fue una situación catastrófica, pero gracias a eso nos dimos cuenta de que teníamos que unirnos y cagarnos de risa.
—¿Es ahí donde se empieza a gestar "Perspectiva Buksed", el nuevo disco que presentaste?
—Lo que sucede con "los intermitentes" es que empezamos a tocar mucho y conociendo a muchos músicos. Después de tocar en el Argentino nos íbamos a tocar a otro lado. Terminamos armando una nueva agrupación con respecto a mis canciones y me acuerdo que muchas veces tocábamos 2 o 3 veces por día de lunes a a lunes.
Habían canciones que hacía mucho tiempo estaban escritas y otras que se estaban escribiendo o que se escribirían a ese tiempo de recitales en la vereda, con conocimientos de músicos y el nuevo geiser después de la pandemia de mucho reviente musical. Un día venía caminando con un amigo por la calle Funes y Rivadavia y le dije: "loco.. nosotros tenemos que grabar un disco con estas canciones porque están buenas pero tiene que ser un disco en vivo, porque es la única manera de captar la esencia de todo lo que venimos haciendo". Lo que hacíamos no podíamos exteriorizarlo del momento en que tocábamos en la calle, cagados de frío, entonces la única forma que tenemos de expresar lo que hicimos en su momento, era haciendo un disco en vivo con estas canciones.
Habían artistas increíbles de todos los gustos con temazos tremendos, pero aceptamos y creo que salió muy bien.
—¿Por qué "Perspectiva Buksed"?
—"Buksed" hacía mucho que lo venía pensando, me gustaba la palabra y la encontré escrita en los imanes de la heladera, supongo que la armó mi hermano chiquito azarosamente y me gustó esa palabra. No tiene significado, no existe e incluso lo tengo tatuado.
Y "perspectiva" porque sonaban bien juntas, no hay ninguna especie de pretensión en el nombre. Creo que cualquier persona que haga arte está planteando una perspectiva propia. Estoy convencido que uno da su punto de vista y me parece importante dar una perspectiva de una canción y no tiene porque ser una canción de tintes verídicos y realistas, puede ser una ficción delirante y sin embargo es una perspectiva sobre algo, que no se sabe que es, pero es una visión.
—A través de las letras, uno se imagina mucho las canciones...
—Sí, a mi me gustan las historias. Para mí, una buena canción tiene que contar historias, viene por el lado del palo del tango y que realmente creo que son conversaciones que he tenido. Es muy probable que este diciendo cosas que he hablado con mucha gente en altas horas de la noche con gente más grande que yo y desde que soy chico y el truco es donde poner la cámara. Uno puede hablar de soledad, pero... ¿desde qué punto de vista?
Estoy convencido de que más allá de algunas letras, estoy evolucionando en términos de escritura y frente a eso, yo creo que hay un trasfondo más copado en el sentido de un tipo que está todo el día tirado en una cama, masturbándose o haciendo un spray para petrificar a la gente. Creo que son personajes tristes y la forma de contar eso, es lo verdaderamente importante en una canción.
—Un claro ejemplo, es una de las canciones llamada "Big Show Sunday" que tiene una historia muy particular...
—La historia en cuanto a los hermanos Lumiere y el cine porno, es real. La canción tiene que ver con lo que explica también Paolo Pasolini que habla de la antropología del ganador que es muy asquerosa, el tipo dice "yo realmente por lejos me siento más cercano con el perdedor" y yo me siento así. Me gusta mucho pensar en esas historias, creo que son muy ricas, porque al fin y al cabo cuando hablas del ganador, todo el mundo tiene un fiambre en el ropero y lo sacas y somos todos unos loosers aburridísimos.
Siento que es más divertido aquel tipo que cuenta anécdotas de humor de cómo perdió ante tal situación y riéndose de eso. Porque el perdedor, el verdadero perdedor, (no el tarado inconformista), es un tipo con humor que no va a dejar de intentarlo por el simple hecho de que no tiene ganas de ganar, porque es un embole.
—¿Cómo fue la producción y la presentación del disco?
—Uno siempre quiere más. Ni siquiera planeé el lanzamiento, un amigo me retaba porque lo lancé así de la nada y no planeé mucho. No pienso en esas cosas, cada tanto me enrosco pensando "estaría bueno llegar a más y que sea escuchado por un público más grande", pero no me interesa, porque la mayoría de las cosas masivas que vengo escuchando últimamente me parecen muy malas, a nivel Poseidón. Toda la gente que mete mucha gente y es masiva, a mí me hace ruido. La mayoría de las cosas que escucho que son masivas, no hablo de la parte underground y bastardeada, me parece una gran porquería, no saben escribir canciones o no les interesa.
—Tiene que ver en estos tiempos, con esta idea de que se piensa más en cómo se ve todo para afuera que el propio contenido...
—Es muy probable que así lo sea, yo pienso que en realidad los tiempos son muy parecidos. No hay diferencias en banalización, pero la podemos ver por el simple hecho de que tenemos redes. Quizás la producción se multiplique porque las personas tiene más acceso. Estoy convencido de que hoy en día se produce la misma cantidad de mierda y cosas grandiosas que antes, pero salen más a la luz porque tenemos accesos a verlas. Hay miles de artistas masivos que hacen cosas masivas y que se cagan laburando, pero hay un montón de cosas que uno ve y que a mí poco me gusta y le pongo un esfuerzo bárbaro en escuchar.
—¿Qué escuchas actualmente?
—Luis Colt, me parece un capo, hablando de personas populares. Escucho mucho tango, mucho Frank Zappa, escucho mucho la música de mis amigos músicos o cercanos y que espero que se escuche más. Pero de sentarme a escuchar, escucho Frank Zappa, Luis Colt, Fito Paez, Fiona Apple, pero tampoco soy un gran consumidor de música.
—¿Cómo se viene el futuro?
—Estoy estudiando en Buenos Aires, estoy tocando, tengo muchas ganas desde mi humilde posición, de ayudar a los músicos de Mar del Plata, habilitándoles espacios acá en Buenos Aires para que lleguen con su música y quiero escribir canciones, grabarlas. Quiero que cada vez la gente escuche cada vez más lo que estamos haciendo. Si el futuro se avecina gente como la gente que vengo conociendo últimamente, voy a ser uno de los tipos más afortunados de la música.
—¿Alguna cosa que no te haya preguntado y quieras decir?
—Mantengan el corazón y la cerveza negra siempre a mano.
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