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+Feria: el arte contemporáneo como experiencia cotidiana y emocional en Santa Fe

+Feria llega a Santa Fe con una mirada íntima del arte contemporáneo: coleccionar, sentir y convivir con obras que transforman la vida cotidiana.

En la previa de una nueva edición de +Feria, el encuentro de arte contemporáneo que reunirá a artistas, galerías, colectivos y editoriales del 15 al 17 de mayo en la Estación Belgrano, se realizó una presentación que dejó una idea clara: el arte no es solo contemplación, sino una forma de vivir.

El conversatorio estuvo protagonizado por el anticuario Abel Guaglianone, la galerista y artista Sofía Culzoni, y moderado por Joaquín Rodríguez, en un intercambio que combinó experiencia, sensibilidad y mirada contemporánea sobre el coleccionismo y el vínculo con las obras.

El arte como parte de la vida diaria

Uno de los ejes centrales fue la relación íntima que se construye con las obras. Lejos de ser objetos distantes, el arte se integra a la vida cotidiana. Guaglianone lo explicó con claridad: convivir con una obra implica un diálogo constante, incluso sin darse cuenta. “El objeto pasa de ser una obra que compramos a formar parte de nuestro día a día”, señaló, destacando cómo esa presencia transforma la percepción y el vínculo con el entorno.

En la misma línea, Culzoni profundizó en la dimensión emocional: la experiencia con una obra cambia según el momento, la luz, el estado de ánimo o incluso los recuerdos asociados a su adquisición. “No es solo el objeto: es lo que te conecta, la energía que trae y la historia que construís con esa obra”, expresó.

Mirar el mundo desde el arte y coleccionar como biografía

El intercambio también abordó cómo el arte modifica la forma de ver la realidad. Para Culzoni, esa mirada está profundamente arraigada en su formación y su historia personal. “No sé mirar de otra forma”, afirmó, evidenciando cómo el arte atraviesa su manera de habitar el mundo. Guaglianone, en cambio, compartió un recorrido más transformador: pasó de una visión estructurada a una más abierta gracias al contacto con el arte contemporáneo. “La comunicación con las obras te va marcando un camino de apertura, conocimiento y experiencia”, sostuvo.

Otro punto clave fue el rol del coleccionismo como reflejo de la vida. Las obras elegidas, lejos de ser decisiones aisladas, construyen un relato personal. “Son una foto de mí en distintos momentos”, explicó Culzoni, quien describió su colección como una serie de etapas marcadas por intereses, posibilidades y descubrimientos. Guaglianone coincidió y fue más allá: “Cualquiera que entre a nuestra casa puede leer nuestra trayectoria de vida a través de los objetos”. Para ambos, el arte no solo habla del presente, sino también del tiempo que se habita.

Sentir antes que saber

En un mensaje que busca democratizar el acceso al arte, los participantes insistieron en derribar mitos. El conocimiento académico no es condición necesaria para acercarse a una obra. “Académico, cero. Es algo espontáneo que nace del sentimiento”, afirmó Guaglianone, desmitificando la idea de que el arte debe entenderse desde lo intelectual. “Si te tienen que explicar por qué te tiene que gustar una obra, es porque no te llegó”.

Este enfoque planteado apunta a eliminar barreras, como el temor a entrar a una galería o interactuar con artistas, algo que ambos coincidieron en que aún persiste.

El valor de apoyar a artistas emergentes

El rol del coleccionista también fue puesto en valor como motor del ecosistema artístico. Apoyar a artistas jóvenes no solo implica adquirir obras, sino acompañar procesos. “No hay nada más lindo que ver crecer a un artista”, destacó Culzoni, mientras que Guaglianone subrayó la importancia de generar oportunidades: desde premios hasta visibilidad en nuevas escenas. Ambos coincidieron en que las ferias cumplen un papel fundamental en ese vínculo directo entre público y artistas, facilitando encuentros que de otro modo serían difíciles.

MásFeria: una invitación a acercarse

La charla funcionó como antesala de MásFeria, organizada por la Municipalidad de Santa Fe, que promete ser un espacio de encuentro accesible y abierto. El mensaje fue claro: no hace falta ser experto para disfrutar del arte. Basta con animarse a mirar, sentir y dejarse interpelar. Como sintetizó Culzoni, incluso el simple gesto de interesarse por una obra ya es valioso: “Ayudamos a crecer a un artista con solo demostrar interés”. En ese espíritu, MásFeria se presenta no solo como un evento cultural, sino como una oportunidad para que más personas incorporen el arte a su vida cotidiana.

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