La intervención se realizó en la zona sudoeste de la ciudad, en un operativo coordinado entre el Ministerio de Justicia y Seguridad de Santa Fe y el Ministerio Público de la Acusación. Fueron dos las construcciones derribadas, que eran usadas de puntos de venta de drogas. Se llegó así a 108 inactivaciones desde la puesta en marcha de la Ley de Microtráfico, una herramienta impulsada por la gestión del gobernador Maximiliano Pullaro para atacar el narcomenudeo y los focos de violencia asociados a estructuras criminales.