Nos encontramos en una época donde se empieza a revisar y cuestionar las películas. Lo que hasta ayer nos causaba gracia o indiferencia, hoy tiene otro tipo de interpretación. Los chistes, los personajes, las historias, las actitudes y las acciones llevadas a cabo dentro de una ficción ahora pasan bajo la lupa de la corrección política.
HBO Max fue una de las primeras plataformas de streaming en adaptarse a estos tiempos que corren, sacando de su catálogo la película "Lo que el viento se llevó", ya que contenía mensajes racistas y nocivos. Luego, otras empresas como Netflix, Disney+ y Amazon Prime Video siguieron el ejemplo y también arrancaron a revisar sus contenidos poco éticos. Sin embargo, estas medidas no fueron bien tomadas por la mayoría del público y los cineastas, ya que las consideraban y consideran una forma de censura que limita la libertad de expresión.
¿Qué es la corrección política?
El concepto de corrección política se utiliza para describir el lenguaje, las políticas o las medidas destinadas a evitar ofender o poner en desventaja a personas de grupos particulares de la sociedad. Desde finales de los años 1980, el término se ha referido a evitar el lenguaje o el comportamiento que puede verse como excluyente, marginador o insultante de grupos considerados desfavorecidos o discriminados, especialmente grupos definidos por género o etnia.
Darío Villanueva, director de la Real Academia Española (RAE), expresó su opinión respecto a este término en una conferencia en marzo de 2018: “Es una nueva forma de censura. Una censura perversa para la que no estábamos preparados, pues no la ejerce el Estado, el Gobierno, el partido o la Iglesia, sino fragmentos difusos de lo que llamamos sociedad civil”.
¿Por qué se empezó a implementar la corrección política?
Este concepto alcanzó su auge luego de que asesinaran a George Floyd y se desencadenaran olas de protestas bajo la frase Black Lives Matter.
El movimiento de Black Lives Matter se creo en 2013, un año después de que un joven afroamericano de 17 años, Trayvon Martin, fuera asesinado por George Zimmerman, un capitán de vigilancia que residía en Florida, Estados Unidos. Trayvon volvía a su casa luego de hacer unas compras cuando Zimmerman le disparó alegando defensa propia, pero fue absuelto tras un mediático juicio.
Black Lives Matter, cuyo lema es “Las vidas de las personas negras importan”, se fundó “en respuesta a la absolución del asesino de Trayvon Martin”, dice su página web. Y si bien este movimiento siempre se mantuvo activo desde sus inicios, este alcanzó mayor notoriedad luego de otro asesinato, el de George Floyd en mayo de 2020.
En Minneapolis, Estado Unidos, Floyd murió a manos de un policía blanco quien por casi 9 minutos presionó su rodilla sobre el cuello del ciudadano afroamericano. El agente responsable, Derek Chauvin, fue despedido y enfrenta cargos de homicidio involuntario y homicidio sin premeditación.
Este último hecho despertó la furia de los ciudadanos estadounidenses, quienes denunciaron y denuncian violencia policial y estatal contra las personas negras. Así, el movimiento Black Lives Matter sumó gran cantidad de seguidores, se esparció por el mundo entero y obligó a la sociedad mundial a cuestionar sus acciones discriminatorias y racistas.
“Lo que el viento se llevó”, una película racista antes y ahora
En 2020, “Lo que el viento se llevó” (Gone With the Wind, 1939) fue retirada de HBO Max por ser considerada racista. Esta decisión, muchos la consideraron un claro acto de censura y varias voces entendían que fue producida en otros tiempos.
El film es racista pero lo es porque en el momento en que fue hecha Estados Unidos era racista (y lo sigue siendo). El clásico del cine está ambientado durante la Guerra Civil y sus secuelas, donde se sigue la historia de Scarlett O’Hara (Vivien Leigh), la hija del dueño de una plantación, pero lo que llama a la controversia es que se glorifica la esclavitud.
A pesar de haber ganado ocho Premios Óscar; incluyendo a “Mejor Actriz en un papel secundario” para Hattie McDaniel, la primera persona afroamericana en ganar este galardón; esta producción sigue en el ojo de la tormenta décadas después.
Tras el revuelo generado, la cinta volvió a estar disponible en la plataforma de HBO Max pero con un anuncio que advertía acerca de su contenido. Aviso que tampoco fue bien recibido por algunos, ya que piensan que el cine debería exponerse sin manual de instrucciones.
La mirada de los directores nacionales
En mayor o menor medida la corrección política es un tema que también influye en el cine argentino. Pedro Braulio Dere, director del taller de cine de la UNL y productor de la serie "Misterio Mínimos", es uno de los cineastas que reflexiona sobre esta práctica que cada vez está más presente en el país.
Dere considera que la corrección política es un tipo de cesura. A su vez, piensa que es difícil sacar a las películas de una grilla, ya que circulan de muchas maneras. Como un ejemplo de esta práctica recordó el caso de la actriz Scarlet Johansson, quien se tuvo que bajar de un proyecto porque el colectivo LGBT le dijo que no podía hacer de un hombre trans. "Ella dijo que en verdad el artista no tiene tema inhibido técnicamente. Efectivamente la corrección política en ese caso actúa como un jurado enjuiciando a una posición estética", expresó el director de cine.
Pedro señaló que "una posición estética nunca es correcta o incorrecta es solamente una posición estética o artística. A veces lo artístico no es tan estético y lo estético no es tan artístico, pero bueno, yo creo que es censura. No importa que hablen mal o bien, yo creo que la gente cuando se anunció que “Lo que el viento se llevó” se sacaba de la grilla buscó por otros medios para conseguirla y verla".
El productor también recordó como la corrección se hizo presente en el taller de cine de la UNL durante 1992. Dere contó que consiguieron ver la película "El triunfo de la voluntad” de Leni Riefenstahl y que deseaban pasarla en una sala pero no lo terminaron haciendo porque una alumna se opuso a exhibirla con el argumento de que ella como mujer no iba a mostrar películas de mujeres nazis.
"El cine que a mi me gusta o que yo trabajo, trata los conflictos humanos donde no son tan patéticamente de un lado o del otro. El planteo de la contradicción es que a veces este tipo de cosas (la corrección política) no deja trabajar, no deja que el arte o el cine, en este caso, trabaje en el espectador, en la sociedad, porque directamente ya hay una especie de buró que dice que no es inclusivo o es racista" señaló Pedro Braulio Dere .
Al momento de comparar el cine de ahora y de antes, el director aseguró que "se están haciendo películas que no se hacían antes". Sin embargo, indicó que "hay pocas películas que incursionan en la narrativa o en una nueva forma de contar los hechos o en nuevos temas".
Para finalizar Dere reflexionó sobre el cine a nivel nacional: "Mi relación con el cine local me gusta, está muy ligado al productora que se llama el Pampero cine, a los directores como Mariano Llinás y Alejo Moguillansky, quienes buscan una nueva forma. Pero sé que hay un montón de cineastas, jóvenes y no tan jóvenes, que buscan una forma distinta de contar. La mirada de la segunda década del siglo XXI, efectivamente, es una mirada inclusiva, una mirada con cosas que no se puede decir que son nuevas porque hay muchas películas como las de Godard que han tratado estos temas. Así que la mirada inclusiva no es vanguardia hoy".
Laura Mó, guionista y directora de la serie "Animalia"es otra de las voces que aporta su mirada respecto a este tema.
"Yo creo que es importante la multiplicidad de voces, porque cada guionista, cada director tendrá un punto de vista y una mirada que le parece interesante dar a conocer y en ese sentido seguramente hay un público que se identifica y otro público que se movilice, que se sienta interpelado e incluso que llegue a rechazar ese contenido", expresó Mó.
Por otra parte destacó que "están bien ciertas políticas que tienen que ver con no hacer apología del racismo. Sí me parece que hay valores universales con los que comulgo y que tienen que ver con proteger a las personas. Es muy sutil, yo no sé si puedo dar cuenta de eso, no estoy a favor de la censura desde ningún punto de vista pero sí me parece repudiar cierto contenido, expresando sus valores. Pero no me parece mal que ese contenido vea la luz, me parece que es válido que todos podamos expresarnos y después las organizaciones verán qué hacer en relación con eso".
Respecto a los mensajes en las plataformas de streaming que advierten acerca del contenido poco ético de una producción, la guionista señaló: "La audiencia tiene suficiente educación visual como para distinguir y saber que no hay una voz unívoca. Me parece que el arte expresa el punto de vista y también atiende a discursos de época. Entonces quién baja esa vara, quién dice lo válido y no válido, si hasta hace un tiempo decíamos que no eran válidos contenidos que tal vez eran necesarios desde lo más íntimo de la sociedad, que se expresen, que salgan a la luz, que se conecten con su público".
Como guionista indicó que no se siente limitada a la hora de escribir. "Tenemos una labor de contar historias, contar mundos particulares y de visibilizar realidades, me parece que el cine es una herramienta muy potente para eso. Lo interesante es poder ir encontrando esa historia que es única, que tiene algo para decir, que desde los valores que yo entiendo que está bueno visibilizar y al menos poner en discusión, desde ahí poder empezar a hablar de algo. Ojalá que el contenido esté bueno, pero ya darme la oportunidad de pensar en algo, de ponerlo en discusión, de charlarlo, desde poder escribirlo hasta compartirlo en su realización me parece hasta como político, es mi manera de participar políticamente desde mi punto de vista , comentó Laura.
Mó piensa que hay historias que hace unos años no se podían contar ya que como sociedad vamos creciendo. "El cine facilitó el camino a la diversidad, lo sigue haciendo y lo seguirá haciendo. Entonces creo que estamos más preparados para ser interpelados por historias distintas que nos mueven, mueven nuestro orden simbólico y que por eso mismo nos plantean y nos interpelan realmente, nos ponen en situaciones difíciles, donde hay que tomar una postura en relación a eso, lo rechazo o lo tomo", expresó la directora.
Aprender a contextualizar
Si bien el movimiento Black Lives Matter sirve para dar cuenta del racismo presente en Estados Unidos y en el mundo, quitar las películas de circulación es un claro acto de censura. Las producciones que difunden mensajes discriminatorios deben ser comprendidas en el contexto en el que fueron realizadas. No se puede borrar el pasado pero se puede aprender de él. Eliminar estas cintas es eliminar una parte de la historia y negar que en la sociedad mundial hubo y hay xenofobia, violencia y racismo.
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