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Ciencia

La NASA reveló los misterios del objeto más lejano jamás explorado

Esta semana, la NASA publicó los primeros resultados científicos del extraño objeto hallado en el 2014 por el Telescopio Espacial Hubble en el Cinturón de Kuiper, y revelaron los misterios de su formación.

Para empezar y que entiendas el contexto, vamos a ubicarnos y a ubicar a este objeto hallado por la NASA en el Sistema Solar.

En el último brazo de la Vía Láctea se encuentra este sistema planetario que nos alberga. Allí, una estrella muy potente como el sol se encuentra en el medio de ocho planetas que giran con distintas órbitas a su alrededor. Los cuatro primeros pertenecen al grupo de planetas rocosos. Venus, Mercurio, la Tierra y Marte. A su vez, estos cuatro pequeños planetas están rodeados de un anillo de rocas, restos de los días lejanos en los que se formaron los planetas. Este anillo se denomina el Cinturón de Asteroides. Si lo atravesás, te vas a encontrar con los gigantes gaseosos como Júpiter, Saturno (con sus famosos anillos), Urano y Neptuno. Si viajás más lejos, vas a ver que detrás de ellos aparece el denominado Cinturón de Kuiper.

¿Ahora comprendés por que decimos que es “el objeto más lejano explorado”? porque está muy lejos, en los confines del Sistema Solar, envolviéndolo. Algunos científicos le llaman “cinturón de bolas de nieve sucias” porque está conformado por rocas heladas de muchos tamaños. Son restos de las colisiones que dieron forma al Sistema Solar.

¿Qué dice la investigación?

Al analizar los primeros datos recopilados durante el sobrevuelo que la nave New Horizons realizó el pasado Año Nuevo sobre este objeto apodado Última Thule (que en latín significa “un lugar más allá del mundo conocido”), el equipo de la misión descubrió que se trataba de un objeto mucho más complejo de lo esperado.

Cuatro meses después de esto, publicaron las interpretaciones revisadas por sus pares en la edición del 17 de mayo de la revista Science.

Además de ser la exploración más lejana de un objeto en la historia, a unos 6.500 millones de kilómetros de distancia de la Tierra, el sobrevuelo de Última Thule fue también la primera investigación realizada por una misión espacial de un planetesimal bien conservado, es decir, una antigua reliquia de la era de la formación de los cuerpos celestes.

Los datos iniciales resumidos en Science revelaron mucho sobre el desarrollo, la geología y la composición de este deslumbrante objeto. Veamos.

Se trata de un contacto binario de dos lóbulos de formas distintas (como vemos en la foto), de 36 kilómetros de largo. Uno de los lóbulos es grande y extrañamente el apodado “Última”) y está conectado a un lóbulo más pequeño y más redondo (apodado “Thule”), mediante una coyuntura apodada “el cuello”.

¿Cómo obtuvieron los dos lóbulos esta forma inusual? Es un misterio imprevisto que probablemente se relaciona con la forma en que se formaron hace miles de millones de años.

Credit: Adrian Mann

New Horizons confirmó su llegada a Última Thule el primero de enero del 2019.

Según la hipótesis de los investigadores, estos lóbulos probablemente una vez se orbitaron entre sí, como muchos de los llamados mundos binarios en el Cinturón de Kuiper, hasta que algún proceso los reunió en lo que los científicos han demostrado que es una fusión “suave”. Para que eso suceda, gran parte del impulso orbital del binario debe haberse disipado para que los objetos se unan, pero los científicos aún no saben si eso se debió a las fuerzas aerodinámicas del gas en la antigua nebulosa solar, o si Última y Thule expulsaron a otros lóbulos que se formaron con ellos para disipar energía y reducir su órbita. Las cosa es que quedaron ahí, bien pegaditos, formando una extraña figura que deleita a los expertos.

La alineación de los ejes de Última y Thule indica que, antes de la fusión, los dos lóbulos debieron haberse bloqueado en forma de mareas, lo que significa que los mismos lados siempre se enfrentaron mientras orbitaban alrededor del mismo punto. Asombroso.

Como informó el artículo de la revista Science, los científicos de New Horizons también están investigando una gama de características de superficie en Última Thule, como manchas y parches brillantes, colinas y valles, cráteres y fosas. Para que tengas una idea, la depresión más grande es una característica de 8 kilómetros de ancho que el equipo apodó “el cráter de Maryland”, y que probablemente se formó por un impacto.

En color y composición, Última Thule se parece a muchos otros objetos que se encuentran en su área del Cinturón de Kuiper. Es muy rojo. Es el objeto rojo del Sistema Solar exterior jamás visto por una nave espacial. Se cree que su tonalidad rojiza es causada por la modificación de los materiales orgánicos en su superficie.

“Estamos investigando los restos bien conservados del pasado antiguo”, dijo al respecto de este descubrimiento el investigador principal de New Horizons, Alan Stern, del Southwest Research Institute, Boulder, Colorado.

“No hay duda de que los descubrimientos realizados sobre Última Thule van a promover las teorías sobre la formación del sistema solar”.

 

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